Repaso:
"Redención Completa, En Gozo"
Por: Hno. Francisco Velázquez Cruz
Por: Hno. Francisco Velázquez Cruz
Apertura
¡Paz a ustedes, Hermanos y amigos oyentes de “La Palabra Hablada de Dios”! Es un gusto saludarlos en este espacio donde profundizamos en las joyas espirituales que el Señor nos ha dejado a través de Su Palabra revelada para estos últimos días. Hoy nos reunimos con una expectativa santa, sabiendo que cada vez que abrimos estas enseñanzas, no solo estudiamos historia, sino que entramos en contacto con la sustancia misma de la Vida Eterna. Nos preparamos para un recorrido que nos llevará a entender que Dios no hace las cosas a medias, sino que Su Plan de Redención abarca cada fibra de nuestro ser, ofreciéndonos una libertad que el mundo no puede comprender.
Hoy tenemos un banquete especial al desglosar el mensaje titulado “REDENCIÓN COMPLETA, EN GOZO”, un sermón vibrante predicado por el Hermano William Marrion Branham el martes 30 de marzo de 1954 en Louisville, Kentucky. En esta enseñanza, el profeta nos recuerda una verdad que a menudo las denominaciones olvidan: la redención no se limita únicamente al perdón de los pecados, sino que se extiende a la totalidad del hombre. Como él mismo expresó de manera tan poderosa en este sermón, citamos del párrafo 60: “Dios tiene redención, también, por poder. Así como Él tiene redención para el alma, Él tiene redención para el cuerpo”.
Esta revelación armoniza perfectamente con la Escritura, la cual nos asegura que nuestro rescate fue planeado con un precio infinito para darnos una seguridad inquebrantable. Bien dice la Biblia en 1 Pedro 1:18-19: “Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata; Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación:…”. Este es el fundamento sobre el cual el Hermano Branham traza la línea de la Verdad, demostrando que “la muerte del Inocente, proveyendo Vida para el culpable” es el eje central que sostiene nuestra fe desde el Génesis hasta el Apocalipsis.
A lo largo de este episodio, veremos cómo Israel en el desierto es un tipo perfecto de la Iglesia hoy, moviéndose de la redención por sangre a la redención por poder. El Hermano Branham nos invita a dejar de lado la teología fría y las tradiciones humanas para abrazar la realidad del “maná original” que cayó en Pentecostés y que sigue disponible para el creyente. No estamos aquí para “ensayar” o probar a un Cristo de lejos, sino para aceptarlo plenamente en nuestro corazón, pues como afirma el mensaje y citamos del párrafo 18: “Él no es un Cristo para ensayar; Él es Uno para aceptar”. Es esa aceptación total la que nos permite declarar, y cito del párrafo 17: “En Cristo, la Roca sólida, estoy parado; todos los otros terrenos son arenas movedizas, para mí”.
Prepárense, porque vamos a trazar esta línea de fe con la convicción de que lo que Dios reveló a Su Siervo es la pura y bendita Escritura en acción para darnos sanidad y salvación. Al profundizar en estos misterios, nuestra meta es que cada oyente aprenda a "hablarle a la Peña" y recibir esa agua de Vida que fluye con la misma frescura que hace miles de años. Les aseguro que, si captan la magnitud de este gozo redentor, se sentirán como el Hermano Branham cuando exclamó: “¡Oh!, si se sintieran como yo, Uds. también serían ruidosos”. ¡Comencemos este repaso profundo bajo la unción del Espíritu Santo!
EL FUNDAMENTO: REDENCIÓN POR SANGRE Y POR PODER
El Hermano Branham establece una distinción vital y profunda que recorre toda la trama de las Escrituras: la salvación no es un evento estático, sino una redención integral que abarca el espíritu, el alma y el cuerpo. A través del lente de la Revelación, comprendemos que el Plan de Dios no se detiene al perdonar nuestras ofensas, sino que avanza para restaurar la totalidad de la herencia del hombre. Este fundamento descansa sobre dos pilares fundamentales que el profeta traza desde el principio de la Biblia: la base legal de la Sangre y la manifestación dinámica del Poder.
La Redención por Sangre
El Pago de la Culpa (Génesis y Éxodo)
Desde el huerto del Edén, la Escritura revela que el pecado demanda una vida, estableciendo que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22). El Hermano Branham nos recuerda que este es el inicio de nuestro viaje; después de ser salvos espiritualmente, el creyente debe comprender que su libertad costó la vida de un sustituto. Él explica magistralmente que “la muerte del cordero inocente proveyó vida para el creyente culpable”, un tipo perfecto que se cumple en el Calvario, donde “la muerte del Cristo inocente provee Vida para nosotros los culpables”. Esta es la esencia de la redención por sangre: el Inocente tomando el lugar del culpable para que este pueda comenzar su camino como un Hijo de Dios. Es el cumplimiento de lo que declara Juan 1:29: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
La Redención por Poder
La Liberación del Hombre Natural
Una vez que el creyente ha aceptado la muerte de Cristo en su lugar y está bajo la protección de la Sangre, el enemigo de la muerte física no se retira, sino que persigue al pueblo de Dios, tal como Faraón y su ejército persiguieron a Israel inmediatamente después de que estos hubieran aplicado la sangre en sus puertas. El profeta señala que Israel se vio acorralado por el desierto, las montañas y el Mar Rojo, pero fue allí donde Dios manifestó Su “redención por el poder”. El Hermano Branham enseña con autoridad, citamos del párrafo: “Dios tiene redención, también, por poder. Así como Él tiene redención para el alma, Él tiene redención para el cuerpo”. En aquel momento crítico, el “gran Pilar de Fuego sobrenatural se levantó de sobre Israel, vino aquí y se paró entre ellos y la muerte”. Esta Intervención Divina fue una vía de escape de la muerte física, demostrando que Dios tiene poder para redimir no solo el alma del pecado, sino también el cuerpo de la destrucción.
El Tipo Bíblico y la Aplicación para la Iglesia de Hoy
Lo que Dios hizo en lo natural con Israel, lo está manifestando hoy en lo espiritual y físico con Su Iglesia. El Hermano Branham traza un paralelo directo con nuestra experiencia actual: “para cada hijo de Dios Creyente, nacido de nuevo, cuando la muerte viene hurtando a la puerta, prematuramente, el Ángel de Dios se para entre Ud. y la enfermedad”. Esta es la victoria total que se nos ha prometido. No estamos indefensos frente al cáncer o las aflicciones; la misma Columna de Fuego que protegió a Israel se interpone hoy entre el creyente y su dolencia, donde la Palabra de Dios nos da la promesa que dice: “El que sana todas tus dolencias” (Salmos 103:3). La Iglesia hoy debe aceptar tanto la Sangre para su salvación como el Poder para su sanidad física, avanzando hacia la Tierra Prometida con la convicción de que Cristo pagó el precio completo. Como declara el mensaje: “¡Redención por el poder! ... para el hombre natural y el hombre espiritual”, asegurando que estemos seguros de conocer a Cristo no solo en Su muerte, sino también en el poder de Su Resurrección.
LA PEÑA HERIDA: FUENTE DE VIDA ETERNA
Hermanos, llegamos ahora al corazón palpitante de este mensaje. El Hermano Branham nos transporta al desierto, específicamente a Números 20:7-8, donde Dios le da una instrucción precisa a Moisés: "Toma la vara... y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua".
Aquí hay un misterio tremendo. El profeta nos hace notar un detalle gramatical que cambia todo el panorama: Dios dijo que la peña daría "Su" agua. No era cualquier agua; era la Vida misma de Dios brotando para un pueblo que estaba muriendo.
La Magnitud del Milagro:
Un Río, no un Goteo
A menudo, la religión pinta los milagros de Dios como cosas pequeñas o limitadas. El Hermano Branham cuenta cómo vio una pintura en un museo donde la peña solo daba un chorrito de agua del grosor de una aguja de tejer. Pero él, con la mente matemática de Dios, nos corrige: Había dos millones de personas más los animales. Para saciar esa sed, se necesitaban “cerca de cuarenta mil galones por minuto”. ¡Aleluya! Dios no nos da “un escupo” de religión para humedecernos los labios los domingos por la mañana; Él abre un torrente de Vida, “muchas aguas”, suficientes para que bebamos hasta saciarnos.
El Trazo Escritural:
La Miel en la Peña (David y los Salmos)
Siguiendo la línea bíblica, el Hermano Branham conecta este evento con Salmos 81:16, donde se habla de saciarnos con “miel de la peña”. Aquí el profeta nos regala una joya de su experiencia como pastor de ovejas. Él explica que los pastores antiguos cargaban una alforja con miel. Cuando una oveja estaba enferma, el pastor ponía miel sobre una piedra caliza. A la oveja le encantaba la miel, y al lamerla, también ingería la caliza de la roca, la cual tenía propiedades curativas para el animal. El Hermano Branham aplica esto magistralmente a nosotros hoy: “Tenemos toda una alforja llena de miel aquí esta noche, y vamos a ponerla en la Peña, Cristo Jesús. Y cuando las ovejas enfermas lamen, seguro que Uds. se sanarán”.
El Cumplimiento en el Nuevo Testamento:
Juan y Hebreos
Esa Peña en el desierto no era una simple piedra; Pablo nos revela en 1 Corintios 10:4 que “la roca era Cristo”. El Hermano Branham traza esto hasta Juan 3:16, mostrando que, así como la peña fue golpeada para salvar a los que perecían, “el Hijo herido de Dios tomó su lugar; ¡agua, el Espíritu salió!” Y para sellar esta verdad, nos lleva a Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Si esa Peña sanó y salvó allá, la misma Peña está aquí hoy. El profeta declara con autoridad: “Esa misma Peña que estaba en el desierto está hoy aquí... La misma Piedra que fue cortada de la montaña, no con mano”.
La Gran Revelación: No Golpear, Sino Hablar
Aquí está la clave de la victoria para el creyente hoy. La primera vez (en Éxodo 17), Dios mandó golpear la peña, lo cual tipificaba a Cristo siendo herido y crucificado por nuestros pecados. Pero en Números 20, Dios dijo: “Hablad a la peña”. El Hermano Branham enfatiza que Cristo ya murió una vez; no necesitamos crucificarlo de nuevo. No necesitamos “golpearlo” con dudas o repeticiones vanas.
“Ya no hay que golpearlo más; solo háblele a Él. En términos amistosos, háblele a Él”. El profeta nos da ejemplos bíblicos de quienes le hablaron a la Peña y recibieron: Agar (Génesis 21): En su desesperación, le habló a la Peña y encontró un pozo de agua. La Mujer Samaritana (Juan 4): Le habló a la Peña junto al pozo de Jacob y recibió Agua de Vida. El Ciego Bartimeo (Marcos 10): A pesar de que los religiosos le decían que se callara, él le habló a la Peña y recibió la vista.
Amigo y Hermano oyente, el mensaje es claro y urgente. Si tienes una necesidad, si estás “pereciendo” en tu desierto personal, no tienes que hacer obras complicadas. La Instrucción Divina vigente hoy es: Háblale a la Peña. El Hermano Branham concluye esta sección con una invitación poderosa: “Si Ud. necesita salvación, esta noche, háblele a la Peña. Dará Su agua... Si Ud. es un descarriado... háblele a la Peña... Si Ud. está enfermo... háblele a la Peña, y Ella dará Su agua”. Esa es la Fuente de Vida Eterna: accesible, abundante y dispuesta a responder a la voz de la fe.
EL MANÁ Y EL GOMER DE ORO: EL ALIMENTO DEL SACERDOCIO
Amigos y Hermanos, el Hermano Branham nos lleva ahora a una de las revelaciones más dulces y profundas de este sermón. Él toma la historia del maná en el desierto y la conecta directamente con nuestra experiencia del Bautismo del Espíritu Santo. No es solo historia; es una sombra profética de lo que Dios tiene reservado para Su Iglesia.
El Pan del Cielo: Tipo del Espíritu Santo
El profeta nos recuerda que el maná natural cayó durante todo el viaje de Israel, nunca cesó hasta que entraron a la Tierra Prometida. Esto es un “tipo perfecto de Pentecostés en nosotros”.
El Pan Espiritual: Así como ellos comieron “pan de ángeles” para sostener su cuerpo físico, nosotros nos alimentamos del Pan Espiritual. El Señor Jesús mismo declaró en Juan 6:51: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo”.
El Sabor: El Hermano Branham destaca que el maná sabía a “miel”. Él dice: “¿Ha probado Ud. Esto? Esto también está sabroso. Dijo: 'Prueben y vean, que el Señor es bueno’”. El Espíritu Santo trae una dulzura al alma que nada en este mundo puede igualar.
El Gomer de Oro: La Prueba del Original
Aquí entra una enseñanza fundamental basada en Éxodo 16:32-33. Dios le ordenó a Moisés que le dijera a Aarón que tomara un “gomer” (una medida) lleno del maná original que cayó el primer día y lo guardara frente al Testimonio para las generaciones futuras.
El Propósito: ¿Por qué hacer esto? Para que cuando un hombre fuera ordenado al sacerdocio años después, tuviera el derecho de entrar al Lugar Santísimo y probar un bocado del maná original.
La Aplicación: El Hermano Branham explica: “No algo inventado, algo hecho por el hombre que se le pareciera. Sino que ellos iban a recibir un poco del original”. Dios no quería que los sacerdotes dependieran de teorías sobre cómo sabía el maná; Él quería que tuvieran la experiencia real.
Nuestra Herencia:
El Real Sacerdocio
¿Quiénes son los sacerdotes hoy? El Hermano Branham cita 1 Pedro 2:9: “Vosotros sois real sacerdocio, nación santa”. Por lo tanto, cada creyente nacido de nuevo tiene el Derecho Divino de recibir, no una imitación histórica, sino el mismo Espíritu Santo que cayó en el principio. “Entonces, cada hombre que se arrepiente y es bautizado en el Nombre de Jesucristo... no recibe algo que se parece al primer maná... sino que recibe un corazón lleno del mismo Espíritu Santo”.
Pentecostés: El Cumplimiento Glorioso
El “maná” de la Iglesia comenzó a caer en el Día de Pentecostés (Hechos 2). El Hermano Branham describe cómo los 120 estaban esperando la promesa y recibieron el “Vino Nuevo” del cielo.
La Evidencia
Actuaron como “borrachos” espirituales, llenos de gozo y sin miedo al qué dirán. Incluso la Virgen María estaba allí, y el profeta nos recuerda: “La madre de Jesucristo tuvo que subir allá y ser incluida en ese grupo... tan borracha en el Espíritu”.
Sin Imitaciones
El mundo religioso ofrece sustitutos: unirse a una iglesia, firmar una carta, ceremonias frías. Pero el verdadero creyente busca el Gomer de Oro, la experiencia genuina de Hechos 2:4.
Universalidad de la Promesa
Para aquellos que piensan que esta experiencia fue solo para los apóstoles, el Hermano Branham se planta firme en Hechos 2:39: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Él declara con certeza: “El mismo Espíritu Santo que cayó allá, cae ahora... Es nuestro pan”. “Yo Lo tengo; asunto concluido... Si Ud. Lo quiere, también puede tenerlo”.
Hermanos, no se conformen con las cáscaras de la religión. Ustedes son sacerdotes del Dios Altísimo y tienen derecho al Maná Original. El Gomer de Oro está abierto; el Espíritu Santo está disponible hoy con el mismo poder, la misma dulzura y la misma vida que tuvo hace dos mil años. ¡Vayan y coman de Él!
EL "BOTIQUÍN" DE DIOS: JEHOVÁ-RAPHA
Amigos y Hermanos, en esta sección el Hermano Branham utiliza una de sus ilustraciones más gráficas y conmovedoras. Con su característica sencillez, nos invita a usar la imaginación santificada para visualizar al profeta Moisés, no solo como libertador, sino como el “medico” a cargo de una congregación inmensa en medio de un desierto hostil.
El Desafío del “Doctor” Moisés
Imaginen la escena: Moisés lideraba a más de dos millones de personas. Entre ellos había ancianos, niños, mujeres embarazadas y bebés naciendo por miles. Humanamente hablando, era una pesadilla sanitaria. El Hermano Branham, con un toque de humor y profundidad, dice: “Me gustaría dar un vistazo a su botiquín, ¿a Uds. no? Me gustaría ver lo que el Dr. Moisés tenía en el botiquín”.
La Receta Única: La Palabra Hablada
Al abrir ese “botiquín” imaginario, no encontramos ungüentos egipcios ni medicinas humanas. El Hermano Branham nos revela que Moisés tenía una sola receta para todo: Éxodo 15:26. “Tenía una receta: 'Yo soy Jehová tu sanador'. Asunto concluido. Amén". El profeta dramatiza la situación preguntando qué hacía Moisés si alguien se rompía una pierna o si un bebé tenía cólicos. La respuesta siempre era la misma promesa divina: “Si obedecieres Mi voz... no te enviaré ninguna de estas enfermedades... porque Yo soy Jehová tu sanador”. Para el Hermano Branham, la lección es clara: “Con eso basta... Eso era todo lo que él necesitaba”.
Sin Enfermos: El Resultado Sobrenatural
¿Funcionó esta “medicina”? La Escritura y el profeta testifican que sí. Al salir del desierto, después de 40 años de viaje, “no había un solo enfermo entre ellos”. Esto confirma lo que dice el Salmo 105:37: “Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo”. ¡Qué contraste con nuestras iglesias hoy, llenas de dolencias! El Hermano Branham nos desafía a confiar en ese mismo Gran Médico que es superior a los “médicos jactanciosos de Egipto”.
Preservación Sobrenatural
Pero el poder de Dios no se limitó a la salud física; se extendió a su vestimenta. El Hermano Branham señala un milagro que a menudo pasamos por alto, basado en Deuteronomio 29:5: “¿Qué rociaste sobre esas personas, que ni siquiera sus ropas se gastaron? Sus zapatos no se gastaron, al caminar sobre esas piedras”. Cualquiera que haya caminado por un terreno áspero sabe que los zapatos se acaban rápido. Sin embargo, el profeta destaca: “No desgastaron ni una pizca de cuero de ellos, en cuarenta años”.
Hermanos, si Dios pudo mantener sanos a dos millones de personas y preservar sus zapatos por 40 años bajo un pacto inferior, ¿cuánto más hará por nosotros bajo el Nuevo Pacto? El Hermano Branham nos recuerda que tenemos “seiscientas y tantas, promesas definitivas de Sanidad Divina, solo en el Nuevo Testamento”. No necesitamos un botiquín lleno de dudas; necesitamos la receta de Jehová-Rapha. ¡Esa medicina nunca falla!
TRAZANDO LA VERDAD DE GÉNESIS A APOCALIPSIS
Amigos, lo que hace que este mensaje sea tan poderoso es que no es una “opinión aislada” ni una teoría denominacional. El Hermano Branham toma el hilo escarlata de la redención y lo estira desde el primer libro de la Biblia hasta el último, demostrando una cadena de revelación ininterrumpida.
Génesis: La Tipología del Sustituto
Todo comienza en el principio. El Hermano Branham nos lleva a la base misma de la fe: “La muerte del cordero inocente proveyó vida para el creyente culpable”. Esto nos remonta a Génesis 3:21 y Génesis 22, donde Dios provee un sustituto. El profeta declara: “¿No es ese un tipo perfecto ahora? La muerte del Inocente, proveyendo Vida para el culpable”. Sin este fundamento en Génesis, no hay redención posible.
Éxodo: Sangre y Fuego
Avanzando en la historia, vemos la redención en acción. En “Egipto” (el mundo), se aplica la sangre. Pero en el desierto, aparece el Poder. El Hermano Branham ilustra cómo el Pilar de Fuego (la Columna de Fuego) se interpuso entre Israel y el ejército de Faraón. “El gran Pilar de Fuego sobrenatural se levantó de sobre Israel, vino aquí y se paró entre ellos y la muerte”. Esto cumple Éxodo 13:21 y 14:19. Es la garantía de que Dios no solo perdona, sino que protege sobrenaturalmente.
Juan: El Pan y el Agua de Vida
En los Evangelios, los tipos se convierten en una Persona. El Señor Jesús se pone de pie en Juan 6:35 y declara ser el cumplimiento del maná. El Hermano Branham cita al Señor diciendo: “Yo soy el Pan de Vida que viene de Dios, del Cielo. Si alguien come este Pan, nunca morirá”. Ya no es pan temporal que se pudre; es Vida Eterna. Y respecto a la Peña, Él es la fuente de Juan 7:37, de donde fluyen ríos de agua viva.
Hechos: El Vino Nuevo del Gozo
El libro de los Hechos es la experiencia vivencial de esta redención. El Hermano Branham conecta el gozo de Israel al cruzar el Mar Rojo con el gozo de los 120 en el Aposento Alto. Él dice que estaban “llenos de Vino nuevo”. Citando Hechos 2:13-15, nos muestra que este “vino” del Espíritu hace que el creyente pierda su formalidad y miedo. “El Espíritu de Dios le emborracha tanto, que Ud. olvida todos sus enemigos... A él no le importa quién está alrededor”.
Apocalipsis: La Celebración Final
Finalmente, el Hermano Branham nos lleva al libro de Apocalipsis para mostrarnos el destino final de los redimidos. En Apocalipsis 15:2-3, vemos a los que han alcanzado la victoria parados sobre un mar de vidrio mezclado con fuego. ¿Y qué hacen? Cantan. El profeta hace la conexión perfecta: “Si ellos hicieron eso allá... en la sombra allí, de Moisés cantando en el Espíritu, entonces, en Apocalipsis, aquellos quienes han conseguido la redención perfecta del cuerpo, se pararon sobre el mar de vidrio y cantaron de nuevo el canto de Moisés”.
¡Qué cuadro glorioso, hermanos! Desde el cordero en Génesis hasta el coro celestial en Apocalipsis, el mensaje es el mismo: Dios redime, Dios sana, Dios llena y Dios glorifica. El Hermano Branham no inventó un evangelio nuevo; simplemente desempolvó la Verdad antigua que ha estado allí todo el tiempo. Como él mismo dijo: “En Cristo, la Roca sólida, estoy parado; todos los otros terrenos son arenas movedizas”.
CONCLUSIÓN: EL GOZO DE LA REDENCIÓN
Amigos y Hermanos, para cerrar este banquete espiritual, volvamos a la orilla del Mar Rojo. El Hermano Branham nos pinta una escena gloriosa. Israel subió a la orilla y miró hacia atrás. ¿Qué vieron? A sus antiguos capataces muertos. El profeta hace una aplicación directa a nuestras vidas hoy: esos “capataces” son el cáncer, los cigarrillos, el alcohol y los hábitos que nos esclavizaban. Él dice: “Cuando ellos miraron atrás y vieron todas esas cosas retorciéndose, indefensas y muriendo en el mar... ¡Moisés... cantó en el Espíritu!”.
La Reacción ante la Libertad: ¡Gozo Indetenible!
Ante tal libertad, la reacción no fue silencio ni formalidad religiosa. ¡Fue una explosión de júbilo! Myriam, la profetisa, “tomó un pandero y corrió por la orilla... danzando en el Espíritu”. Y no solo ella, “todas las hijas de Israel la siguieron”. El Hermano Branham nos advierte que el mundo “refinado” y las iglesias frías mirarán esto y dirán: “Fanatismo”. Pero él responde con autoridad: “Era Dios. ¡Correcto!”. Cuando el Espíritu Santo entra, trae libertad y gozo.
El Viento Tibio del Espíritu
Usando una hermosa ilustración de campo, el Hermano Branham compara al creyente lleno del Espíritu con un ternerito bien alimentado que sale del establo en primavera. Mientras el ternero desnutrido (el religioso legalista) se queda mirando, el que está lleno de Vida siente el “viento tibio” y corretea libre. “Cuando ese cálido viento primaveral del Espíritu Santo comienza a venir... hermano, Ud. está bien engordado con el Evangelio... Comience a saltar y pásela bien”.
La Invitación Final: Háblale a la Peña
Finalmente, Hermano, la Peña está aquí. No es una historia antigua; es una Realidad presente. El Hermano Branham cierra su mensaje recordándonos que no importa si has probado todas las denominaciones, si los médicos te han desahuciado o si te sientes indigno. La instrucción para hoy no es golpear, no es hacer penitencia, es simplemente hablar. “Si Ud. necesita salvación, esta noche, háblele a la Peña. Dará Su agua... Si Ud. es un descarriado... háblele a la Peña... Si Ud. está aquí esta noche, y sin Cristo... háblele a la Peña”.
No te vayas seco hoy. La Fuente de Agua Viva está abierta. Solo háblale, y Él dará Su agua.
ORACIÓN FINAL: HABLANDO A LA PEÑA
Amado Padre Celestial, nos acercamos a Ti en este momento sagrado, en el precioso Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesucristo. Hemos oído Tu Voz a través de Tu profeta, y nuestros corazones arden al saber que la redención no es una teoría lejana, sino una realidad viva y palpitante para nosotros hoy.
Señor, reconocemos que muchas veces hemos vagado en el desierto de nuestras dudas y temores, buscando agua en cisternas rotas. Pero hoy, Tus hijos volvemos nuestros ojos hacia la Peña de las Edades. Entendemos, Padre, que ya fuiste herido una vez por nuestras transgresiones; ya no necesitamos golpearte con nuestra incredulidad. Hoy, con fe sencilla y corazón contrito, Te hablamos a Ti, oh Roca Eterna.
Te pedimos, Señor, que esa 'Agua Suya', ese torrente de Vida que brotó en el desierto fluya ahora mismo a través de las ondas sonoras y entre en cada hogar, en cada habitación de hospital y en cada corazón solitario. No queremos solo unas gotas de religión; queremos sumergirnos en el río de Tu Espíritu.
Padre, aplicamos ahora mismo Tu Redención por Poder. Para aquel que está enfermo, abrimos el botiquín de Tu Palabra y sacamos la única receta que necesitamos: 'Yo soy Jehová tu sanador'. Deja que la Miel de la Peña toque cada cuerpo adolorido y que la enfermedad huya ante la presencia de Tu Ángel.
Para aquel que está hambriento espiritualmente, derrama el Maná Original. No queremos sustitutos humanos, Señor; danos del Gomer de Oro, danos el Bautismo del Espíritu Santo genuino, ese Vino Nuevo que nos hace perder el miedo y nos llena de un gozo inefable.
Que al cerrar nuestros ojos podamos vernos parados sobre la Roca Sólida, viendo a nuestros enemigos —el pecado, la enfermedad y la tristeza— ahogados en el Mar de Tu Sangre. Pon un cántico nuevo en nuestra boca, el cántico de los redimidos.
Gracias porque Tú estás aquí. Gracias porque Tú eres el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. En el Nombre de Jesucristo, nuestro Redentor y nuestra Peña, oramos y creemos. ¡Amén y Amén!
¡Que Dios les siga bendiciendo ricamente, y hasta el próximo episodio del Podcast “La Palabra Hablada de Dios”!
¡Amén!
Himno:
“LA SANIDAD QUE AGUARDA LA REDENCIÓN”
Escrito por: Hno. Francisco Velázquez Cruz
(A)
En el fragor de la batalla, mi cuerpo siente el mal,
dardos de angustia y de dolencia, un cerco terrenal.
El enemigo ruge y busca mi espíritu quebrantar,
con la mentira de que en Cristo no hay poder para sanar.
Pero mi fe se ancla en la Roca, mi Escudo y mi Adalid,
Su sangre clama mi victoria, Su llaga es mi raíz.
(Coro)
¡Guerra, oh guerra! contra toda enfermedad,
en el Nombre de Jesucristo, declaramos libertad.
Aunque este cuerpo gime, esperando redención,
la sanidad divina es nuestra provisión.
¡Victoria, oh victoria! Cristo nos la entregó,
y en esa misma autoridad, el yugo se rompió.
(B)
Este vaso de barro sufre, en el mundo que cayó,
esperando el día glorioso que Pablo anunció.
El día en que lo corruptible, se vista de inmortal,
y la creación entera cese ya de su gemir y su clamar.
Mas mientras llega esa alborada, no vivo en la aflicción,
pues el Espíritu que mora en mí, es vida y sanación.
(Coro)
¡Guerra, oh guerra! contra toda enfermedad,
en el Nombre de Jesucristo, declaramos libertad.
Aunque este cuerpo gime, esperando redención,
la sanidad divina es nuestra provisión.
¡Victoria, oh victoria! Cristo nos la entregó,
y en esa misma autoridad, el yugo se rompió.
(Puente)
Anhelamos el sonido de la trompeta final,
cuando en un abrir de ojos, todo cambie, celestial.
Sin más llanto, ni más muerte, ni dolencia, ni clamor,
seremos como Él es, nuestro Amado Redentor.
¡Esa es nuestra esperanza, nuestro firme galardón!
(Coro)
¡Guerra, oh guerra! contra toda enfermedad,
en el Nombre de Jesucristo, declaramos libertad.
Aunque este cuerpo gime, esperando redención,
la sanidad divina es nuestra provisión.
¡Victoria, oh victoria! Cristo nos la entregó,
y en esa misma autoridad, el yugo se rompió.
(Outro)
¡El yugo se rompió! ¡La enfermedad huyó!
¡En Cristo hay victoria! ¡Amén, amén, amén!
Openness
Peace to you, Brothers and friends who hear "The Spoken Word of God"! It is a pleasure to greet you in this space where we delve into the spiritual jewels that the Lord has left us through His revealed Word for these last days. Today we gather with holy expectation, knowing that every time we open these teachings, we not only study history, but we come into contact with the very substance of Eternal Life. We prepare for a journey that will lead us to understand that God does not do things by halves, but that His Plan of Redemption encompasses every fiber of our being, offering us a freedom that the world cannot comprehend.
Today we have a special banquet as we break down the message entitled "REDEMPTION IN COMPLETENESS, IN JOY," a vibrant sermon preached by Brother William Marrion Branham on Tuesday, March 30, 1954 in Louisville, Kentucky. In this teaching, the prophet reminds us of a truth that denominations often forget: redemption is not limited only to the forgiveness of sins, but extends to the whole of man. As he himself so powerfully expressed in this sermon, we quote from paragraph 60: "God has redemption, too, by proxy. Just as He has redemption for the soul, He has redemption for the body."
This revelation harmonizes perfectly with Scripture, which assures us that our ransom was planned with an infinite price to give us unshakable security. The Bible says well in 1 Peter 1:18-19: "Knowing that you have been redeemed from your vain talk, which you received from your fathers, not with corruptible things, such as gold or silver; But with the precious blood of Christ, as of a lamb without blemish and without spot:..." This is the foundation upon which Brother Branham draws the line of Truth, demonstrating that "the death of the Innocent, providing Life for the guilty" is the central axis that sustains our faith from Genesis to Revelation.
Throughout this episode, we will see how Israel in the wilderness is a perfect type of the Church today, moving from redemption by blood to redemption by proxy. Brother Branham invites us to set aside cold theology and human traditions to embrace the reality of the "original manna" that fell at Pentecost and is still available to the believer. We are not here to "rehearse" or test a Christ from afar, but to accept Him fully into our hearts, for as the message states and we quote from paragraph 18: "He is not a Christ to be rehearsed; He is One to accept." It is that total acceptance that enables us to declare, and I quote from paragraph 17: "In Christ, the solid Rock, I stand; All the other terrains are quicksand, to me."
Get ready, because we are going to draw this line of faith with the conviction that what God revealed to His Servant is pure and blessed Scripture in action to give us healing and salvation. As we delve deeper into these mysteries, our goal is for each listener to learn to "speak to the Rock" and receive that water of Life that flows with the same freshness as it did thousands of years ago. I assure you, if you grasp the magnitude of this redemptive joy, you'll feel like Brother Branham when he exclaimed, "Oh, if you felt like me, you'd be loud too." Let's begin this deep review under the anointing of the Holy Ghost.
THE FOUNDATION: REDEMPTION BY BLOOD AND BY POWER
Brother Branham draws a vital and profound distinction that runs through the entire fabric of Scripture: salvation is not a static event, but an integral redemption that encompasses the spirit, soul, and body. Through the lens of Revelation, we understand that God's Plan does not stop at forgiving our offenses, but moves forward to restore the totality of man's inheritance. This foundation rests on two fundamental pillars that the prophet traces from the beginning of the Bible: the legal basis of the Blood and the dynamic manifestation of Power.
Redemption by Blood
The Payment of Guilt (Genesis and Exodus)
From the Garden of Eden, Scripture reveals that sin demands a life, stating that "without the shedding of blood there is no remission" (Hebrews 9:22). Brother Branham reminds us that this is the beginning of our journey. After being spiritually saved, the believer must understand that his freedom cost the life of a substitute. He masterfully explains that "the death of the innocent lamb provided life for the guilty believer," a perfect type that is fulfilled at Calvary, where "the death of the innocent Christ provides life for us guilty ones." This is the essence of redemption by blood: the Innocent taking the place of the guilty so that the latter can begin his journey as a Son of God. It is the fulfillment of what John 1:29 declares: "Behold, the Lamb of God, who takes away the sin of the world."
Redemption by Power
The Liberation of the Natural Man
Once the believer has accepted Christ's death in his place and is under the protection of the Blood, the enemy of physical death does not retreat, but persecutes God's people, just as Pharaoh and his army persecuted Israel immediately after they had applied the blood on their gates. The prophet points out that Israel was cornered by the desert, the mountains, and the Red Sea, but it was there that God manifested His "redemption by power." Brother Branham teaches authoritatively, we quote from the paragraph, "God has redemption, too, by proxy. Just as He has redemption for the soul, He has redemption for the body." At that critical moment, the "great supernatural Pillar of Fire rose up from over Israel, came here, and stood between them and death." This Divine Intervention was an escape route from physical death, demonstrating that God has power to redeem not only the soul from sin, but also the body from destruction.
The Biblical Type and Application for Today's Church
What God did in the natural with Israel, He is manifesting today in the spiritual and physical with His Church. Brother Branham draws a direct parallel with our current experience: "For every born-again child of God the Believer, when death comes stealing at the door, prematurely, the Angel of God stands between you and sickness." This is the total victory that has been promised to us. We are not helpless in the face of cancer or afflictions. the same Pillar of Fire that protected Israel stands today between the believer and his disease, where God's Word gives us the promise that says, "He who heals all your diseases" (Psalm 103:3). The Church today must accept both the Blood for her salvation and the Power for her physical healing, moving forward into the Promised Land with the conviction that Christ paid the full price. As the message states: "Redemption by power! ... for the natural man and the spiritual man," ensuring that we are sure to know Christ not only in His death, but also in the power of His Resurrection.
THE WOUNDED ROCK: SOURCE OF ETERNAL LIFE
Brethren, we come now to the beating heart of this message. Brother Branham transports us into the wilderness, specifically to Numbers 20:7-8, where God gives Moses a precise instruction: "Take up the rod... and speak to the rock in their sight; and she will give her water."
There is a tremendous mystery here. The prophet points out a grammatical detail that changes the whole picture: God said that the rock would give "His" water. It was not just any water; it was the very Life of God springing up for a people who were dying.
The Magnitude of the Miracle:
A River, Not a Drip
Religion often paints God's miracles as small or limited things. Brother Branham tells how he saw a painting in a museum where the rock would only give a splash of water the thickness of a knitting needle. But he, with the mathematical mind of God, corrects us: There were two million people plus animals. To quench that thirst, "about forty thousand gallons a minute" were needed. Hallelujah! God doesn't give us "a spit" of religion to lick our lips on Sunday mornings; He opens a flood of Life, "many waters," enough for us to drink our fill.
The Scriptural Stroke:
Honey on the Rock (David and the Psalms)
Following the biblical line, Brother Branham connects this event to Psalm 81:16, where it speaks of being satisfied with "honey from the rock." Here the prophet gives us a gem of his experience as a shepherd of sheep. He explains that ancient shepherds carried a saddlebag with honey. When a sheep was sick, the shepherd would put honey on a limestone. The sheep loved honey, and by licking it, it also ingested the limestone from the rock, which had healing properties for the animal. Brother Branham applies this masterfully to us today: "We've got a whole saddlebag full of honey here tonight, and we're going to put it on the Rock, Christ Jesus. And when the sick sheep lick, you're sure to be healed."
Fulfillment in the New Testament:
John and Hebrews
That Rock in the desert was not a simple stone; Paul reveals to us in 1 Corinthians 10:4 that "the rock was Christ." Brother Branham traces this back to John 3:16, showing that, just as the rock was struck to save those who perished, "the wounded Son of God took his place; water, the Spirit went out!" And to seal this truth, he takes us to Hebrews 13:8: "Jesus Christ is the same yesterday, and today, and forever." If that Peña healed and saved there, the same Peña is here today. The prophet authoritatively declares: "That same Rock that was in the wilderness is here today. The same Stone that was cut out of the mountain, not with hands."
The Big Revelation: Not to Hit, but to Talk
Here is the key to victory for the believer today. The first time (in Exodus 17), God commanded the rock to be beaten, which typified Christ being wounded and crucified for our sins. But in Numbers 20, God said, "Speak to the rock." Brother Branham emphasizes that Christ has already died once; We don't need to crucify him again. We don't need to "hit" it with doubts or vain repetitions.
"We don't have to beat him anymore; just talk to Him. In friendly terms, talk to Him." The prophet gives us biblical examples of those who spoke to the Rock and received: Hagar (Genesis 21): In her desperation, she spoke to the Rock and found a well of water. The Samaritan Woman (John 4): She spoke to the Rock at Jacob's well and received Water of Life. Blind Bartimaeus (Mark 10): Despite the fact that the religious told him to be quiet, he spoke to the Peña and received his sight.
Friend and Brother listener, the message is clear and urgent. If you have a need, if you are "perishing" in your personal wilderness, you do not have to do complicated works. The Divine Instruction in force today is: Speak to the Rock. Brother Branham concludes this section with a powerful invitation: "If you need salvation, tonight, speak to the Rock. He will give His water... If you're a wayward... talk to the Peña... If you're sick... speak to the Rock, and She will give Her water." That is the Source of Eternal Life: accessible, abundant, and willing to respond to the voice of faith.
MANNA AND THE GOLDEN GUM: THE NOURISHMENT OF THE PRIESTHOOD
Friends and Brethren, Brother Branham now brings us to one of the sweetest and most profound revelations of this sermon. He takes the story of manna in the wilderness and connects it directly to our experience of the Baptism of the Holy Spirit. It's not just history; it is a prophetic shadow of what God has in store for His Church.
The Bread from Heaven: Type of the Holy Spirit
The prophet reminds us that the natural manna fell throughout Israel's journey, never ceased until they entered the Promised Land. This is a "perfect kind of Pentecost in us."
The Spiritual Bread: Just as they ate "angels' bread" to sustain their physical body, we feed on the Spiritual Bread. The Lord Jesus Himself declared in John 6:51, "I am the living bread that came down from heaven."
The Taste: Brother Branham notes that the manna tasted like "honey." He says, "Have you tried this? This is tasty too. He said, 'Taste and see, the Lord is good.'" The Holy Spirit brings a sweetness to the soul that nothing in this world can match.
The Golden Gomer: The Proof of the Original
Here comes a foundational teaching based on Exodus 16:32-33. God commanded Moses to tell Aaron to take a "gomer" (a measure) filled with the original manna that fell on the first day and keep it in front of the Testimony for future generations.
The Purpose: Why do this? So that when a man was ordained to the priesthood years later, he would have the right to enter the Holy of Holies and taste a morsel of the original manna.
The Application: Brother Branham explains: "Not something invented, something man-made that resembled it. But they were going to get a little bit of the original." God did not want priests to rely on theories about how manna tasted; He wanted them to have the real experience.
Our Heritage:
The Royal Priesthood
Who are the priests today? Brother Branham quotes 1 Peter 2:9: "You are a royal priesthood, a holy nation." Therefore, every born-again believer has the Divine Right to receive, not a historical imitation, but the same Holy Spirit who fell in the beginning. "Then every man who repents and is baptized in the Name of Jesus Christ ... he doesn't receive something that looks like the first mana... but receives a heart filled with the same Holy Spirit."
Pentecost: The Glorious Fulfillment
The "manna" of the Church began to fall on the Day of Pentecost (Acts 2). Brother Branham describes how the 120 were waiting for the promise and received the "New Wine" from heaven.
The Evidence
They acted like spiritual "drunkards," full of joy and unafraid of what people would say. Even the Virgin Mary was there, and the prophet reminds us: "The mother of Jesus Christ had to go up there and be included in that group... so drunk in the Spirit."
No imitations
The religious world offers substitutes: joining a church, signing a letter, cold ceremonies. But the true believer seeks the Golden Gomer, the genuine experience of Acts 2:4.
Universality of the Promise
For those who think this experience was only for the apostles, Brother Branham stands firm in Acts 2:39: "For to you is the promise, and to your children, and to those who are far off; for as many as the Lord our God shall call." He states with certainty, "The same Holy Spirit that fell there, falls now... It is our bread." "I have it; the matter concluded... If you. He wants it, he can have it too."
Brethren, do not settle for the husks of religion. You are priests of the Most High God and you have a right to the Original Mana. The Gomer de Oro is open; the Holy Spirit is available today with the same power, the same gentleness, and the same life that he had two thousand years ago. Go and eat of Him!
GOD'S "MEDICINE CABINET": JEHOVAH-RAPHA
Friends and Brethren, in this section Brother Branham uses one of his most graphic and moving illustrations. With his characteristic simplicity, he invites us to use the sanctified imagination to visualize the prophet Moses, not only as deliverer, but as the "physician" in charge of a vast congregation in the midst of a hostile desert.
The Challenge of "Doctor" Moses
Imagine the scene: Moses was leading more than two million people. Among them were the elderly, children, pregnant women, and babies being born by the thousands. Humanly speaking, it was a health nightmare. Brother Branham, with a touch of humor and depth, says, "I'd like to take a look at your medicine cabinet, wouldn't you? I'd like to see what Dr. Moises had in the medicine cabinet."
The Unique Recipe: The Spoken Word
When we open that imaginary "medicine cabinet," we find no Egyptian ointments or human medicines. Brother Branham reveals that Moses had only one recipe for everything: Exodus 15:26. "I had a prescription: 'I am Jehovah your healer.' Case concluded. Amen." The prophet dramatizes the situation by asking what Moses would do if someone broke a leg or if a baby had colic. The answer was always the same divine promise: "If you obey My voice... I will not send you any of these diseases... for I am the Lord your healer." For Brother Branham, the lesson is clear: "That is enough... That was all he needed."
No Sick Ones: The Supernatural Result
Did this "medicine" work? Scripture and the prophet testify that it does. When they left the desert, after 40 years of travel, "there was not a single sick person among them." This confirms what Psalm 105:37 says: "He brought them out with silver and gold; and there was no sick in their tribes." What a contrast to our churches today, full of infirmities! Brother Branham challenges us to trust in that same Great Physician who is superior to the "boastful physicians of Egypt."
Supernatural Preservation
But God's power was not limited to physical health; it extended to his clothing. Brother Branham points to an often-overlooked miracle based on Deuteronomy 29:5: "What did you sprinkle on those people, that even their clothes were not worn? His shoes did not wear out, when he walked on those stones." Anyone who has walked through rough terrain knows that shoes run out fast. However, the prophet remarks: "They did not wear out one iota of leather from them, in forty years."
Brethren, if God could keep two million people healthy and preserve their shoes for 40 years under an inferior covenant, how much more will He do for us under the New Covenant? Brother Branham reminds us that we have "six hundred and more definitive promises of Divine Healing in the New Testament alone." We don't need a first-aid kit full of doubts; we need Jehovah-Rapha's recipe. That medicine never fails!
TRACING THE TRUTH FROM GENESIS TO REVELATION
Friends, what makes this message so powerful is that it is not an "isolated opinion" or a denominational theory. Brother Branham takes the scarlet thread of redemption and stretches it from the first book of the Bible to the last, demonstrating an unbroken chain of revelation.
Genesis: The Typology of the Surrogate
It all starts at the beginning. Brother Branham brings us to the very basis of faith: "The death of the innocent lamb provided life for the guilty believer." This takes us back to Genesis 3:21 and Genesis 22, where God provides a substitute. The prophet declares: "Isn't that a perfect guy now? The death of the Innocent, providing Life for the guilty." Without this foundation in Genesis, no redemption is possible.
Exodus: Blood and Fire
Moving forward in history, we see redemption in action. In "Egypt" (the world), blood is applied. But in the desert, Power appears. Brother Branham illustrates how the Pillar of Fire (the Pillar of Fire) stood between Israel and Pharaoh's army. "The great supernatural Pillar of Fire rose up from over Israel, came here, and stood between them and death." This is fulfilled in Exodus 13:21 and 14:19. It is the guarantee that God not only forgives, but supernaturally protects.
John: The Bread and the Water of Life
In the Gospels, types become a Person. The Lord Jesus stands up in John 6:35 and declares himself to be the fulfillment of manna. Brother Branham quotes the Lord as saying, "I am the Bread of Life that comes from God, from Heaven. If anyone eats this Bread, he will never die." It is no longer temporary bread that rots; it is Eternal Life. And as for the Rock, He is the fountain of John 7:37, from which flow rivers of living water.
Acts: The New Wine of Joy
The book of Acts is the experiential experience of this redemption. Brother Branham connects the joy of Israel in crossing the Red Sea with the joy of the 120 in the Upper Room. He says they were "full of new wine." Quoting Acts 2:13-15, he shows us that this "wine" of the Spirit causes the believer to lose his formality and fear. "The Spirit of God makes you so drunk, that you forget all your enemies... He doesn't care who's around."
Revelation: The Final Celebration
Finally, Brother Branham takes us to the book of Revelation to show us the ultimate destiny of the redeemed. In Revelation 15:2-3, we see those who have achieved victory standing on a sea of glass mixed with fire. And what do they do? They sing. The prophet makes the perfect connection: "If they did that over there... in the shadow there, of Moses singing in the Spirit, then, in Revelation, those who have achieved the perfect redemption of the body, stood on the sea of glass and sang again the song of Moses."
What a glorious picture, brethren! From the lamb in Genesis to the heavenly choir in Revelation, the message is the same: God redeems, God heals, God fills, and God glorifies. Brother Branham did not invent a new gospel. it simply dusted off the ancient Truth that has been there all along. As he himself said: "In Christ, the solid Rock, I stand; all other terrains are quicksand."
CONCLUSION: THE JOY OF REDEMPTION
Friends and Brothers, to close this spiritual banquet, let us return to the shore of the Red Sea. Brother Branham paints a glorious scene for us. Israel went up to the shore and looked back. What did they see? To their former dead foremen. The prophet makes a direct application to our lives today: those "overseers" are cancer, cigarettes, alcohol, and the habits that enslaved us. He says, "When they looked back and saw all those things writhing, helpless, and dying in the sea... Moses... sang in the Spirit!".
The Reaction to Freedom: Unstoppable Joy!
In the face of such freedom, the reaction was neither silence nor religious formality. It was an explosion of jubilation! Myriam, the prophetess, "took a tambourine and ran along the shore... dancing in the Spirit." And not only her, "all the daughters of Israel followed her." Brother Branham warns us that the "refined" world and cold churches will look at this and say, "Fanaticism." But he answers with authority: "It was God. Right!". When the Holy Spirit enters, it brings freedom and joy.
The Warm Wind of the Spirit
Using a beautiful field illustration, Brother Branham compares the Spirit-filled believer to a well-fed calf coming out of the barn in spring. While the malnourished calf (the legalistic religious) stands watching, the one that is full of Life feels the "warm wind" and runs free. "When that warm spring wind of the Holy Spirit begins to come... Brother, you're well fattened with the Gospel... Start jumping and have a good time."
The Final Invitation: Talk to the Peña
Finally, Brother, the Peña is here. It is not an ancient story; it is a present Reality. Brother Branham closes his message by reminding us that it doesn't matter if you've tried every denomination, if the doctors have given you up or if you feel unworthy. The instruction for today is not to hit, it is not to do penance, it is simply to talk. "If you need salvation, tonight, talk to the Peña. He will give His water... If you're a wayward... talk to the Peña... If you're here tonight, and without Christ... talk to the Peña."
Don't go dry today. The Living Water Fountain is open. Just talk to Him, and He will give His water.
FINAL PRAYER: SPEAKING TO THE CROWD
Dear heavenly Father, we draw near to You at this sacred time, in the precious Name of Your Son, the Lord Jesus Christ. We have heard Your Voice through Your prophet, and our hearts burn to know that redemption is not a distant theory, but a living, pulsating reality for us today.
Lord, we recognize that many times we have wandered in the wilderness of our doubts and fears, looking for water in broken cisterns. But today, Your children turn our eyes to the Rock of the Ages. We understand, Father, that you have already been wounded once for our transgressions; We no longer need to hit you with our unbelief. Today, with simple faith and a contrite heart, We speak to Thee, O Eternal Rock.
We pray to You, Lord, that this 'Water of Yours', that flood of Life that sprang up in the wilderness will flow right now through the sound waves and into every home, every hospital room and every lonely heart. We don't want just a few drops of religion; we want to immerse ourselves in the river of Your Spirit.
Father, we apply Your Redemption by Power right now. For the one who is sick, we open the medicine cabinet of Your Word and pull out the only prescription we need: 'I am Jehovah your healer.' Let the Honey of the Rock touch every aching body and let the disease flee in the presence of Your Angel.
For the one who is spiritually hungry, pour out the Original Mana. We don't want human substitutes, Lord; give us the Golden Gomer, give us the Baptism of the genuine Holy Spirit, that New Wine that makes us lose our fear and fills us with an ineffable joy.
That as we close our eyes we may see ourselves standing on the Solid Rock, seeing our enemies—sin, sickness, and sorrow—drowned in the Sea of Your Blood. Put a new song in our mouths, the song of the redeemed.
Thank You that You are here. Thank You that You are the same yesterday, and today, and forever. In the Name of Jesus Christ, our Redeemer, and our Rock, we pray and believe. Amen and Amen!
May God continue to bless you richly, and until the next episode of the "God's Spoken Word" Podcast!
Amen!
Hymn:
"THE HEALING THAT AWAITS REDEMPTION"
Written by: Bro. Francisco Velázquez Cruz
(A)
In the heat of battle, my body senses evil,
darts of anguish and disease, an earthly fence.
The enemy roars and seeks my spirit to break,
with the lie that in Christ there is no power to heal.
But my faith is anchored in the Rock, my Shield and my Champion,
His blood cries out my victory, His wound is my root.
(Chorus)
War, oh war! against every disease,
in the Name of Jesus Christ, we declare freedom.
Though this body groans, waiting for redemption,
Divine healing is our provision.
Victory, oh victory! Christ gave it to us,
and in that same authority, the yoke was broken.
(B)
This earthen vessel suffers, in the world that fell,
waiting for the glorious day that Paul announced.
On the day when the corruptible will put on immortality,
and the whole creation ceases from its groaning and crying.
But until that dawn comes, I do not live in affliction,
for the Spirit that dwells in me is life and healing.
(Chorus)
War, oh war! against every disease,
in the Name of Jesus Christ, we declare freedom.
Though this body groans, waiting for redemption,
Divine healing is our provision.
Victory, oh victory! Christ gave it to us,
and in that same authority, the yoke was broken.
(Bridge)
We long for the sound of the final trumpet,
When in the blink of an eye, everything changes, celestial.
No more weeping, no more death, no more sickness, no cry,
we will be as He is, our Beloved Redeemer.
That is our hope, our firm reward!
(Chorus)
War, oh war! against every disease,
in the Name of Jesus Christ, we declare freedom.
Though this body groans, waiting for redemption,
Divine healing is our provision.
Victory, oh victory! Christ gave it to us,
and in that same authority, the yoke was broken.
(Outro)
The yoke was broken! The disease fled!
In Christ there is victory! Amen, amen, amen!
Ouverture
Paix à vous, frères et amis qui entendez « La Parole de Dieu » ! C'est un plaisir de vous accueillir dans cet espace où nous plongeons dans les joyaux spirituels que le Seigneur nous a laissés par Sa Parole révélée pour ces derniers jours. Aujourd'hui, nous nous rassemblons avec une sainte attente, sachant qu'à chaque fois que nous ouvrons ces enseignements, nous étudions non seulement l'histoire, mais nous entrons en contact avec la substance même de la Vie Éternelle. Nous nous préparons à un voyage qui nous mènera à comprendre que Dieu ne fait pas les choses à moitié, mais que Son Plan de Rédemption englobe chaque fibre de notre être, nous offrant une liberté que le monde ne peut pas comprendre.
Aujourd'hui, nous avons un banquet spécial où nous décomposons le message intitulé « RÉDEMPTION COMPLÈTE, DANS LA JOIE », un sermon vibrant prêché par le frère William Marrion Branham le mardi 30 mars 1954 à Louisville, Kentucky. Dans cet enseignement, le prophète nous rappelle une vérité que les dénominations oublient souvent : la rédemption ne se limite pas au pardon des péchés, mais s'étend à l'ensemble de l'homme. Comme il l'a lui-même si puissamment exprimé dans ce sermon, nous citons le paragraphe 60 : « Dieu a aussi la rédemption, par procuration. Tout comme Il a la rédemption pour l'âme, Il a la rédemption pour le corps. »
Cette révélation s'harmonise parfaitement avec les Écritures, qui nous assurent que notre rançon a été planifiée à un prix infini pour nous offrir une sécurité inébranlable. La Bible dit bien dans 1 Pierre 1:18-19 : « Sachant que vous avez été rachetés de vos paroles vaines, que vous avez reçues de vos ancêtres, non par des choses corrompues, comme l'or ou l'argent ; Mais avec le précieux sang du Christ, comme un agneau sans tache et sans tache :... » C'est sur cette base que le frère Branham trace la ligne de la Vérité, démontrant que « la mort des Innocents, donnant la vie aux coupables » est l'axe central qui soutient notre foi de la Genèse à l'Apocalypse.
Tout au long de cet épisode, nous verrons comment Israël dans le désert est un type parfait de l'Église aujourd'hui, passant de la rédemption par le sang à la rédemption par procuration. Le frère Branham nous invite à mettre de côté la théologie froide et les traditions humaines pour embrasser la réalité du « manne originel » tombé à la Pentecôte et qui est encore accessible au croyant. Nous ne sommes pas ici pour « répéter » ou tester un Christ à distance, mais pour l'accepter pleinement dans nos cœurs, car comme le message le dit et que nous citons du paragraphe 18 : « Il n'est pas un Christ à répéter ; Il est Celui à accepter. » C'est cette acceptation totale qui nous permet de déclarer, et je cite le paragraphe 17 : « En Christ, le Rocher solide, je me tiens ; Tous les autres terrains sont des sables mouvants, pour moi. »
Préparez-vous, car nous allons tracer cette ligne de foi avec la conviction que ce que Dieu a révélé à Son Serviteur est une Écriture pure et bénie en action pour nous donner guérison et salut. En approfondissant ces mystères, notre objectif est que chaque auditeur apprenne à « parler à la Roche » et reçoive cette eau de Vie qui coule avec la même fraîcheur qu'il y a des milliers d'années. Je vous assure, si vous saisissez l'ampleur de cette joie rédemptrice, vous vous sentirez comme le frère Branham lorsqu'il s'est exclamé : « Oh, si vous ressentiez comme moi, vous seriez bruyants aussi. » Commençons cette revue approfondie sous l'onction du Saint-Esprit.
LA FONDATION : RÉDEMPTION PAR LE SANG ET PAR LE POUVOIR
Le frère Branham établit une distinction vitale et profonde qui traverse tout le tissu des Écritures : le salut n'est pas un événement statique, mais une rédemption intégrale qui englobe l'esprit, l'âme et le corps. À travers le prisme de l'Apocalypse, nous comprenons que le Plan de Dieu ne s'arrête pas à pardonner nos offenses, mais avance pour restaurer la totalité de l'héritage humain. Cette base repose sur deux piliers fondamentaux que le prophète retrace depuis le début de la Bible : la base juridique du Sang et la manifestation dynamique du Pouvoir.
Rédemption par le sang
Le paiement de la culpabilité (Genèse et Exode)
Depuis le Jardin d'Éden, les Écritures révèlent que le péché exige une vie, affirmant que « sans versement de sang, il n'y a pas de rémission » (Hébreux 9:22). Frère Branham nous rappelle que c'est le début de notre parcours. Après avoir été sauvé spirituellement, le croyant doit comprendre que sa liberté a coûté la vie d'un substitut. Il explique magistralement que « la mort de l'agneau innocent a donné la vie au croyant coupable », un type parfait qui s'accomplit au Calvaire, où « la mort du Christ innocent donne la vie à nous les coupables. » C'est l'essence de la rédemption par le sang : l'Innocent prenant la place du coupable afin que ce dernier puisse commencer son voyage en tant que Fils de Dieu. C'est l'accomplissement de ce que déclare Jean 1:29 : « Voici, l'Agneau de Dieu, qui enlève le péché du monde. »
Rédemption par le pouvoir
La Libération de l'Homme Naturel
Une fois que le croyant a accepté la mort du Christ à sa place et est sous la protection du Sang, l'ennemi de la mort physique ne se retire pas, mais persécute le peuple de Dieu, tout comme le Pharaon et son armée ont persécuté Israël immédiatement après avoir appliqué le sang sur leurs portes. Le prophète souligne qu'Israël était acculé par le désert, les montagnes et la mer Rouge, mais c'est là que Dieu manifesta Sa « rédemption par la puissance ». Le frère Branham enseigne avec autorité, nous citons le paragraphe : « Dieu a aussi la rédemption, par procuration. Tout comme Il a la rédemption pour l'âme, Il a la rédemption pour le corps. » À ce moment crucial, le « grand Pilier de Feu surnaturel s'est élevé au-dessus d'Israël, est venu ici, et s'est dressé entre eux et la mort. » Cette intervention divine était une voie d'évasion à la mort physique, démontrant que Dieu a le pouvoir de racheter non seulement l'âme du péché, mais aussi le corps de la destruction.
Le type biblique et l'application de l'Église d'aujourd'hui
Ce que Dieu a fait naturellement avec Israël, Il se manifeste aujourd'hui dans le spirituel et le physique avec Son Église. Le frère Branham établit un parallèle direct avec notre expérience actuelle : « Pour chaque enfant né de nouveau de Dieu le Croyant, lorsque la mort vient frapper la porte, prématurément, l'Ange de Dieu se dresse entre vous et la maladie. » C'est la victoire totale qui nous a été promise. Nous ne sommes pas impuissants face au cancer ou aux afflictions. le même Pilier de Feu qui protégeait Israël se dresse aujourd'hui entre le croyant et sa maladie, où la Parole de Dieu nous donne la promesse qui dit : « Celui qui guérit toutes tes maladies » (Psaume 103:3). L'Église doit aujourd'hui accepter à la fois le Sang pour son salut et la Puissance pour sa guérison physique, avançant vers la Terre promise avec la conviction que le Christ en a payé le plein prix. Comme le dit le message : « Rédemption par le pouvoir ! ... pour l'homme naturel et l'homme spirituel », assurant que nous soyons sûrs de connaître le Christ non seulement dans Sa mort, mais aussi dans la puissance de Sa Résurrection.
LE ROCHER BLESSÉ : SOURCE DE LA VIE ÉTERNELLE
Frères, nous arrivons maintenant au cœur battant de ce message. Frère Branham nous transporte dans le désert, plus précisément à Nombres 20:7-8, où Dieu donne à Moïse une instruction précise : « Prends la verge... et parlent à la roche devant leur vue ; et elle lui donnera de l'eau. »
Il y a ici un immense mystère. Le prophète souligne un détail grammatical qui change toute la situation : Dieu a dit que la roche donnerait « Sa » eau. Ce n'était pas n'importe quelle eau ; c'était la Vie même de Dieu qui s'élevait pour un peuple mourant.
L'ampleur du miracle :
Une rivière, pas un goutte-à-goutte
La religion présente souvent les miracles de Dieu comme des choses petites ou limitées. Le frère Branham raconte comment il a vu une peinture dans un musée où la pierre ne donnait qu'un jet d'eau de l'épaisseur d'une aiguille à tricoter. Mais lui, avec l'esprit mathématique de Dieu, nous corrige : il y avait deux millions de personnes plus les animaux. Pour étancher cette soif, « environ quarante mille gallons par minute » étaient nécessaires. Alléluia ! Dieu ne nous donne pas « une broche » de religion pour nous lécher les lèvres le dimanche matin ; Il ouvre un flot de Vie, « de nombreuses eaux », assez pour que nous puissions nous en soutir.
Le coup d'écriture :
Miel sur le Rocher (David et les Psaumes)
Suivant la ligne biblique, le frère Branham relie cet événement au Psaume 81:16, où il est évoqué d'être satisfait du « miel du rocher ». Ici, le prophète nous offre un joyau de son expérience en tant que berger de moutons. Il explique que les anciens bergers portaient une sacoche de miel. Quand un mouton était malade, le berger mettait du miel sur un calcaire. Le mouton aimait le miel, et en le léchant, il ingérait aussi le calcaire de la roche, qui avait des propriétés curatives pour l'animal. Frère Branham nous applique cela magistralement aujourd'hui : « Nous avons une sacoche pleine de miel ce soir, et nous allons la déposer sur le Rocher, bon sang. Et quand les moutons malades lèchent, tu seras sûrement guérie. »
L'accomplissement dans le Nouveau Testament :
Jean et Hébreux
Ce Rocher dans le désert n'était pas une simple pierre ; Paul nous révèle dans 1 Corinthiens 10:4 que « le rocher était le Christ ». Le frère Branham remonte cela à Jean 3:16, montrant que, tout comme le rocher fut frappé pour sauver ceux qui périrent, « le Fils de Dieu blessé prit sa place ; de l'eau, l'Esprit est sorti ! » Et pour sceller cette vérité, il nous conduit à Hébreux 13:8 : « Jésus-Christ est le même hier, et aujourd'hui, et à jamais. » Si cette Peña a guéri et sauvé là-bas, la même Peña est ici aujourd'hui. Le prophète déclare avec autorité : « Ce même Rocher qui était dans le désert est ici aujourd'hui. La même Pierre qui a été taillée dans la montagne, pas à mains nues. »
La grande révélation : Pas frapper, mais parler
Voici la clé de la victoire pour le croyant aujourd'hui. La première fois (dans Exode 17), Dieu ordonna de battre la roche, ce qui symbolisait le Christ blessé et crucifié pour nos péchés. Mais dans Nombres 20, Dieu a dit : « Parle à la roche. » Le frère Branham souligne que le Christ est déjà mort une fois ; Nous n'avons pas besoin de le crucifier à nouveau. Nous n'avons pas besoin de « frapper » avec des doutes ou des répétitions vaines.
« Nous n'avons plus besoin de le battre ; parle-lui simplement. En termes amicaux, parlez-Lui. » Le prophète nous donne des exemples bibliques de ceux qui parlèrent au Rocher et reçurent : Agar (Genèse 21) : Dans son désespoir, elle parla au Rocher et trouva un puits d'eau. La Samaritaine (Jean 4) : Elle parla au Rocher du puits de Jacob et reçut l'Eau de Vie. Bartiméus aveugle (Marc 10) : Bien que les religieux lui aient dit de se taire, il parla à la Peña et retrouva la vue.
Ami et frère auditeur, le message est clair et urgent. Si vous avez un besoin, si vous « périssez » dans votre désert personnel, vous n'avez pas à faire des tâches compliquées. L'instruction divine en vigueur aujourd'hui est : Parle au Rocher. Le frère Branham conclut cette section par une invitation puissante : « Si vous avez besoin de salut, ce soir, parlez au Rocher. Il donnera son eau... Si tu es un égaré... parler à la Peña... Si tu es malade... parle au Rocher, et Elle lui donnera de l'eau. » C'est la Source de la Vie Éternelle : accessible, abondante, et prête à répondre à la voix de la foi.
MANNE ET LA GOMME D'OR : LA NOURRITURE DU SACERDOCE
Amis et Frères, le frère Branham nous amène maintenant à l'une des révélations les plus douces et profondes de ce sermon. Il relie directement l'histoire de la manne dans le désert à notre expérience du Baptême du Saint-Esprit. Ce n'est pas seulement de l'histoire ; c'est une ombre prophétique de ce que Dieu réserve à Son Église.
Le pain venu du ciel : type du Saint-Esprit
Le prophète nous rappelle que la manne naturelle est tombée tout au long du voyage d'Israël, sans jamais cesser jusqu'à leur entrée en Terre promise. C'est une « pentecôte parfaite en nous ».
Le pain spirituel : Tout comme ils mangeaient le « pain des anges » pour soutenir leur corps physique, nous nous nourrissons du pain spirituel. Le Seigneur Jésus lui-même déclara dans Jean 6:51 : « Je suis le pain vivant qui descendit du ciel. »
Le goût : Frère Branham note que la manne avait le goût du « miel ». Il dit : « Tu as essayé ça ? C'est aussi délicieux. Il a dit : 'Goûte et vois, le Seigneur est bon.' » Le Saint-Esprit apporte une douceur à l'âme que rien au monde ne peut égaler.
Le Gomer d'Or : La preuve de l'original
Voici un enseignement fondamental basé sur Exode 16:32-33. Dieu a ordonné à Moïse de dire à Aaron de prendre un « gomer » (une mensura) rempli de la manne originale tombée le premier jour et de le garder devant le Témoignage pour les générations futures.
Le but : Pourquoi faire cela ? Ainsi, lorsqu'un homme serait ordonné prêtrise des années plus tard, il aurait le droit d'entrer dans le Saint des Saints et de goûter un morceau du manne original.
La demande : Le frère Branham explique : « Ce n'est pas quelque chose d'inventé, mais quelque chose d'artificiel qui y ressemble. Mais ils allaient avoir un peu de l'original. » Dieu ne voulait pas que les prêtres s'appuient sur des théories sur le goût de la manne ; Il voulait qu'ils vivent la vraie expérience.
Notre héritage :
La prêtrise royale
Qui sont les prêtres aujourd'hui ? Le frère Branham cite 1 Pierre 2:9 : « Vous êtes un sacerdoce royal, une nation sainte. » Par conséquent, chaque croyant né de nouveau a le droit divin de recevoir, non pas une imitation historique, mais le même Saint-Esprit qui est tombé au commencement. « Alors tout homme qui se repent et est baptisé au nom de Jésus-Christ ... Il ne reçoit pas quelque chose qui ressemble au premier mana... mais reçoit un cœur rempli du même Saint-Esprit. »
Pentecôte : L'accomplissement glorieux
La « manne » de l'Église commença à tomber le jour de la Pentecôte (Actes 2). Le frère Branham décrit comment les 120 attendaient la promesse et ont reçu le « Vin Nouveau » du ciel.
Les preuves
Ils agissaient comme des « ivrognes » spirituels, pleins de joie et sans peur de ce que les gens allaient dire. Même la Vierge Marie était là, et le prophète nous rappelle : « La mère de Jésus-Christ devait monter là-haut et être incluse dans ce groupe... si ivre de l'Esprit. »
Pas d'imitations
Le monde religieux propose des substituts : rejoindre une église, signer une lettre, cérémonies froides. Mais le vrai croyant cherche le Gomer d'Or, l'expérience authentique des Actes 2:4.
Universalité de la Promesse
Pour ceux qui pensent que cette expérience n'était réservée qu'aux apôtres, le frère Branham tient fermement dans Actes 2:39 : « Car à vous est la promesse, à vos enfants, et à ceux qui sont lointains ; car autant que le Seigneur notre Dieu appellera. » Il déclare avec certitude : « Le même Saint-Esprit qui est tombé là-bas, tombe maintenant... C'est notre pain. »« Je l'ai ; L'affaire était conclue... Si vous. Il le veut, il peut l'avoir aussi. »
Frères, ne vous contentez pas des coquilles de la religion. Vous êtes prêtres du Dieu Suprême et vous avez droit au Mana Originel. Le Gomer de Oro est ouvert ; le Saint-Esprit est aujourd'hui présent avec la même puissance, la même douceur et la même vie qu'il avait il y a deux mille ans. Va manger de Lui !
LE « REMARQUAGE » DE DIEU : JÉHOVAH-RAPHA
Amis et Frères, dans cette section, le frère Branham utilise l'une de ses illustrations les plus graphiques et émouvantes. Avec sa simplicité caractéristique, il nous invite à utiliser l'imagination sanctifiée pour visualiser le prophète Moïse, non seulement comme libérateur, mais aussi comme le « médecin » responsable d'une vaste congrégation au milieu d'un désert hostile.
Le défi du « Docteur » Moïse
Imaginez la scène : Moïse dirigeait plus de deux millions de personnes. Parmi eux se trouvaient les personnes âgées, des enfants, des femmes enceintes et des milliers de bébés nés. Humainement parlant, c'était un cauchemar sanitaire. Frère Branham, avec une touche d'humour et de profondeur, dit : « J'aimerais jeter un œil à ton armoire à pharmacie, tu ne veux pas ? J'aimerais voir ce que le Dr Moises avait dans l'armoire à pharmacie. »
La recette unique : La parole
Lorsque nous ouvrons cette « armoire à pharmacie » imaginaire, nous ne trouvons ni pommades égyptiennes ni médicaments humains. Le frère Branham révèle que Moïse n'avait qu'une seule recette pour tout : Exode 15:26. « J'avais une ordonnance : 'Je suis Jéhovah ton guérisseur.' Affaire close. Amen. » Le prophète dramatise la situation en demandant ce que ferait Moïse si quelqu'un se cassait une jambe ou si un bébé avait des coliques. La réponse était toujours la même promesse divine : « Si tu obéis à ma voix... Je ne t'enverrai aucune de ces maladies... car je suis le Seigneur ton guérisseur. » Pour le frère Branham, la leçon est claire : « Cela suffit... C'était tout ce dont il avait besoin. »
Pas de malades : Le Résultat Surnaturel
Ce « médicament » a-t-il fonctionné ? Les Écritures et le prophète témoignent que oui. Lorsqu'ils quittèrent le désert, après 40 ans de voyages, « il n'y avait pas un seul malade parmi eux. » Cela confirme ce que dit le Psaume 105:37 : « Il les fit sortir avec de l'argent et de l'or ; et il n'y avait pas de malades dans leurs tribus. » Quel contraste avec nos églises aujourd'hui, pleines d'infirmités ! Frère Branham nous met au défi de faire confiance à ce même Grand Médecin supérieur aux « médecins vannards d'Égypte ».
Préservation du surnaturel
Mais la puissance de Dieu ne se limitait pas à la santé physique ; elle s'étendait à ses vêtements. Le frère Branham souligne un miracle souvent négligé basé sur Deutéronome 29:5 : « Qu'avez-vous aspergé sur ces gens, pour que même leurs vêtements ne soient pas portés ? Ses chaussures ne s'usaient pas quand il marchait sur ces pierres. » Quiconque a déjà traversé un terrain accidenté sait que les chaussures s'épuisent vite. Cependant, le prophète remarque : « Ils n'ont pas usuré une once de cuir en quarante ans. »
Frères, si Dieu a pu garder deux millions de personnes en bonne santé et préserver leurs chaussures pendant 40 ans sous une alliance inférieure, combien de plus pourra-t-Il faire pour nous sous la Nouvelle Alliance ? Le frère Branham nous rappelle que nous avons « six cents et plus de promesses définitives de guérison divine rien que dans le Nouveau Testament. » Nous n'avons pas besoin d'une trousse de premiers secours pleine de doutes ; nous avons besoin de la recette de Jéhovah-Rapha. Ce médicament ne rate jamais !
RETRACER LA VÉRITÉ DE LA GENÈSE À L'APOCALYPSE
Amis, ce qui rend ce message si puissant, c'est qu'il ne s'agit pas d'une « opinion isolée » ni d'une théorie confessionnelle. Frère Branham prend le fil écarlate de la rédemption et l'étend du premier au dernier livre de la Bible, démontrant une chaîne ininterrompue de révélations.
Genèse : La typologie du substitut
Tout commence au début. Le frère Branham nous amène à la base même de la foi : « La mort de l'agneau innocent a donné la vie au croyant coupable. » Cela nous ramène à Genèse 3:21 et Genèse 22, où Dieu fournit un substitut. Le prophète déclare : « N'est-ce pas un gars parfait maintenant ? La mort des Innocents, offrant la vie aux coupables. » Sans cette fondation dans la Genèse, aucune rédemption n'est possible.
Exode : Sang et Feu
En avançant dans l'histoire, on voit la rédemption en action. En « Égypte » (le monde), du sang est appliqué. Mais dans le désert, le Pouvoir apparaît. Le frère Branham illustre comment le Pilier de Feu (le Pilier de Feu) se dressait entre Israël et l'armée du Pharaon. « Le grand Pilier de Feu surnaturel s'est élevé au-dessus d'Israël, est venu ici, et s'est dressé entre eux et la mort. » Cela se confirme dans Exode 13:21 et 14:19. C'est la garantie que Dieu non seulement pardonne, mais protège surnaturellement.
Jean : Le Pain et l'Eau de la Vie
Dans les Évangiles, les types deviennent une Personne. Le Seigneur Jésus se lève dans Jean 6:35 et se déclare accomplissement de la manne. Le frère Branham cite le Seigneur disant : « Je suis le Pain de Vie qui vient de Dieu, du Ciel. Si quelqu'un mange ce pain, il ne mourra jamais. » Ce n'est plus le pain temporaire qui pourrit ; c'est la Vie Éternelle. Quant au Rocher, Il est la fontaine de Jean 7:37, d'où coulent des rivières d'eau vivante.
Actes : Le Nouveau Vin de la Joie
Le livre des Actes est l'expérience expérientielle de cette rédemption. Le frère Branham relie la joie d'Israël en traversant la mer Rouge à la joie des 120 dans la salle haute. Il dit qu'ils étaient « pleins de vin neuf ». Citant Actes 2:13-15, il nous montre que ce « vin » de l'Esprit fait perdre au croyant sa formalité et sa peur. « L'Esprit de Dieu te rend tellement ivre que tu oublies tous tes ennemis... Il se fiche de qui est autour. »
Révélation : La Dernière Célébration
Enfin, le frère Branham nous conduit au livre de l'Apocalypse pour nous montrer le destin ultime des rachetés. Dans Apocalypse 15:2-3, nous voyons ceux qui ont remporté la victoire debout sur une mer de verre mêlée au feu. Et que font-ils ? Ils chantent. Le prophète fait le lien parfait : « S'ils faisaient ça là-bas... à l'ombre là-bas, de Moïse chantant dans l'Esprit, puis, dans l'Apocalypse, ceux qui ont accompli la parfaite rédemption du corps, se tenaient sur la mer de verre et chantaient à nouveau le chant de Moïse. »
Quelle image magnifique, frères et sœurs ! De l'agneau dans la Genèse au chœur céleste dans l'Apocalypse, le message est le même : Dieu rachète, Dieu guérit, Dieu remplit et Dieu glorifie. Le frère Branham n'a pas inventé un nouvel évangile. il a simplement dépoussiéré l'ancienne Vérité qui a toujours existé. Comme il l'a lui-même dit : « En Christ, le Rocher solide, je me tiens ; tous les autres terrains sont des sables mouvants. »
CONCLUSION : LA JOIE DE LA RÉDEMPTION
Amis et Frères, pour clore ce banquet spirituel, retournons sur la rive de la mer Rouge. Frère Branham nous peint une scène magnifique. Israël s'est approché du rivage et a regardé en arrière. Qu'ont-ils vu ? À leurs anciens contremaîtres décédés. Le prophète applique directement nos vies aujourd'hui : ces « surveillants » sont le cancer, les cigarettes, l'alcool et les habitudes qui nous ont réduits en esclavage. Il dit : « Quand ils se retournèrent et virent toutes ces choses se tordre, impuissantes et mourir dans la mer... Moïse... chanté dans l'Esprit ! ».
La réaction à la liberté : une joie imparable !
Face à une telle liberté, la réaction n'était ni silence ni formalité religieuse. Ce fut une explosion de jubilation ! Myriam, la prophétesse, « prit un tambourin et courut le long du rivage... danser dans l'Esprit. » Et pas seulement elle, « toutes les filles d'Israël l'ont suivie. » Le frère Branham nous avertit que le monde « raffiné » et les églises froides regarderont cela et diront : « Fanaticisme ». Mais il répond avec autorité : « C'était Dieu. Exact ! ». Quand le Saint-Esprit entre, il apporte liberté et joie.
Le vent chaud de l'esprit
À l'aide d'une magnifique illustration de champ, le frère Branham compare le croyant rempli d'Esprit à un veau bien nourri sortant de la grange au printemps. Pendant que le veau mal nourri (le religieux légaliste) veille, celui qui est plein de Vie ressent le « vent chaud » et court librement. « Quand ce vent chaud du Saint-Esprit commence à venir... Frère, tu es bien engraissé par l'Évangile... Commence à sauter et amuse-toi bien. »
L'invitation finale : Parlez à la Peña
Enfin, frère, la Peña est là. Ce n'est pas une histoire ancienne ; c'est une Réalité présente. Le frère Branham conclut son message en nous rappelant que peu importe si vous avez essayé toutes les confessions, si les médecins vous ont abandonné ou si vous vous sentez indigne. L'instruction d'aujourd'hui n'est pas de frapper, de ne pas faire pénitence, c'est simplement de parler. « Si tu as besoin de salut, ce soir, parle au Peña. Il donnera son eau... Si tu es un égaré... parler à la Peña... Si tu es là ce soir, et sans Christ... parler à la Peña. »
Ne te tache pas aujourd'hui. La fontaine d'eau vivante est ouverte. Parle-Lui, et Il donnera Son eau.
PRIÈRE FINALE : S'ADRESSER À LA FOULE
Cher Père céleste, nous nous approchons de Toi en ce temps sacré, au précieux nom de ton Fils, le Seigneur Jésus-Christ. Nous avons entendu Ta Voix à travers Ton prophète, et nos cœurs brûlent de savoir que la rédemption n'est pas une théorie lointaine, mais une réalité vivante et palpitante pour nous aujourd'hui.
Seigneur, nous reconnaissons que bien des fois nous avons erré dans le désert de nos doutes et de nos peurs, cherchant de l'eau dans des citernes brisées. Mais aujourd'hui, Tes enfants tournent nos yeux vers le Rocher des Âges. Nous comprenons, Père, que tu as déjà été blessé une fois pour nos transgressions ; Nous n'avons plus besoin de vous frapper avec notre incrédulité. Aujourd'hui, avec une foi simple et un cœur contrit, Nous Te parlons, ô Rocher Éternel.
Nous Te prions, Seigneur, que cette « Eau qui est Ta », ce flot de Vie qui a jailli dans le désert, coule maintenant à travers les ondes sonores et dans chaque foyer, chaque chambre d'hôpital et chaque cœur solitaire. Nous ne voulons pas seulement quelques gouttes de religion ; nous voulons nous immerger dans la rivière de Ton Esprit.
Père, nous appliquons Ta Rédemption par le Pouvoir en ce moment. Pour celui qui est malade, nous ouvrons l'armoire à pharmacie de Ta Parole et sortons la seule ordonnance dont nous avons besoin : « Je suis Jéhovah ton guérisseur. » Que le Miel du Rocher touche chaque corps endolori et que la maladie s'enfuie en présence de Ton Ange.
Pour celui qui a faim spirituellement, verse le Mana Originel. Nous ne voulons pas de substituts humains, Seigneur ; donne-nous le Gomer d'Or, donne-nous le Baptême du véritable Saint-Esprit, ce Vin Nouveau qui nous fait perdre la peur et nous remplit d'une joie ineffable.
Afin qu'en fermant les yeux, nous puissions nous voir debout sur le Rocher Solide, voyant nos ennemis — péché, maladie et chagrin — noyés dans la Mer de Ton Sang. Mets une nouvelle chanson dans nos bouches, la chanson des rachetés.
Merci d'être là. Merci d'être le même hier, aujourd'hui, et pour toujours. Au nom de Jésus-Christ, notre Rédempteur, et notre Rocher, nous prions et croyons. Amen et Amen !
Que Dieu continue de vous bénir abondamment, et jusqu'au prochain épisode du podcast « God's Spoken Word » !
Amen !
Hymne :
« LA GUÉRISON QUI ATTEND LA RÉDEMPTION »
Écrit par : Frère Francisco Velázquez Cruz
(A)
Dans la chaleur du combat, mon corps sent le mal,
des fléchettes d'angoisse et de maladie, une clôture terrestre.
L'ennemi rugit et cherche mon esprit à briser,
avec le mensonge que dans le Christ il n'y a pas de pouvoir pour guérir.
Mais ma foi est ancrée dans le Rocher, mon Bouclier et mon Champion,
Son sang crie ma victoire, Sa blessure est ma source.
(Refrain)
Guerre, oh guerre ! contre toute maladie,
au nom de Jésus-Christ, nous déclarons la liberté.
Bien que ce corps gémit, attendant la rédemption,
La guérison divine est notre provision.
Victoire, oh victoire ! Le Christ nous l'a donné,
et dans cette même autorité, le joug fut brisé.
(B)
Ce récipient en terre souffre, dans le monde qui est tombé,
attendant le jour glorieux que Paul annonçait.
Le jour où le corruptible revêtira l'immortalité,
et toute la création cesse de gémir et de pleurer.
Mais jusqu'à ce que l'aube vienne, je ne vis pas dans l'affliction,
car l'Esprit qui habite en moi est vie et guérison.
(Refrain)
Guerre, oh guerre ! contre toute maladie,
au nom de Jésus-Christ, nous déclarons la liberté.
Bien que ce corps gémit, attendant la rédemption,
La guérison divine est notre provision.
Victoire, oh victoire ! Le Christ nous l'a donné,
et dans cette même autorité, le joug fut brisé.
(Pont)
Nous aspirons au son de la trompette finale,
En un clin d'œil, tout change, céleste.
Plus de pleurs, plus de mort, plus de maladie, plus de pleurs,
nous serons comme Il est, notre Bien-aimé Rédempteur.
C'est notre espoir, notre récompense ferme !
(Refrain)
Guerre, oh guerre ! contre toute maladie,
au nom de Jésus-Christ, nous déclarons la liberté.
Bien que ce corps gémit, attendant la rédemption,
La guérison divine est notre provision.
Victoire, oh victoire ! Le Christ nous l'a donné,
et dans cette même autorité, le joug fut brisé.
(Final)
Le joug était cassé ! La maladie s'est enfuie !
En Christ il y a la victoire ! Amen, amen, amen !
Abertura
Paz para vocês, irmãos e amigos que ouvem "A Palavra Falada de Deus"! É um prazer recebê-lo neste espaço onde mergulhamos nas joias espirituais que o Senhor nos deixou por meio de Sua Palavra revelada para esses últimos dias. Hoje nos reunimos com santa expectativa, sabendo que toda vez que abrimos esses ensinamentos, não apenas estudamos a história, mas entramos em contato com a própria substância da Vida Eterna. Nos preparamos para uma jornada que nos levará a entender que Deus não faz as coisas pela metade, mas que Seu Plano de Redenção abrange cada fibra do nosso ser, oferecendo-nos uma liberdade que o mundo não pode compreender.
Hoje temos um banquete especial onde analisamos a mensagem intitulada "REDENÇÃO COMPLETA, EM ALEGRIA", um sermão vibrante pregado pelo Irmão William Marrion Branham na terça-feira, 30 de março de 1954, em Louisville, Kentucky. Neste ensinamento, o profeta nos lembra de uma verdade que as denominações frequentemente esquecem: a redenção não se limita apenas ao perdão dos pecados, mas se estende a todo o ser humano. Como ele próprio expressou tão poderosamente neste sermão, citamos o parágrafo 60: "Deus também tem redenção, por procuração. Assim como Ele tem redenção para a alma, Ele tem redenção para o corpo."
Essa revelação harmoniza-se perfeitamente com as Escrituras, que nos asseguram que nosso resgate foi planejado com um preço infinito para nos dar uma segurança inabalável. A Bíblia diz bem em 1 Pedro 1:18-19: "Sabendo que foram redimidos de suas palavras vãs, que receberam de seus antepassados, não com coisas corruptíveis, como ouro ou prata; Mas com o precioso sangue de Cristo, como um cordeiro sem mancha e sem mancha:..." É sobre essa base que o Irmão Branham traça a linha da Verdade, demonstrando que "a morte dos inocentes, providenciando Vida para os culpados" é o eixo central que sustenta nossa fé do Gênesis ao Apocalipse.
Ao longo deste episódio, veremos como Israel no deserto é um tipo perfeito da Igreja hoje, passando da redenção por sangue para a redenção por procuração. O Irmão Branham nos convida a deixar de lado a teologia fria e as tradições humanas para abraçar a realidade do "maná original" que caiu em Pentecostes e ainda está disponível para o crente. Não estamos aqui para "ensaiar" ou testar um Cristo à distância, mas para aceitá-Lo plenamente em nossos corações, pois, como a mensagem diz e citamos o parágrafo 18: "Ele não é um Cristo a ser ensaiado; Ele é Um a aceitar." É essa aceitação total que nos permite declarar, e cito o parágrafo 17: "Em Cristo, a Rocha sólida, eu estou; Todos os outros terrenos são areia movediça, para mim."
Prepare-se, porque vamos traçar essa linha de fé com a convicção de que o que Deus revelou ao Seu Servo é pura e abençoada Escritura em ação para nos dar cura e salvação. À medida que nos aprofundamos nesses mistérios, nosso objetivo é que cada ouvinte aprenda a "falar com a Rocha" e receba aquela água da Vida que flui com a mesma frescura de milhares de anos atrás. Garanto a vocês, se você compreender a magnitude dessa alegria redentora, vai se sentir como o Irmão Branham quando ele exclamou: "Ah, se você se sentisse como eu, também estaria barulhento." Vamos começar esta análise profunda sob a unção do Espírito Santo.
A FUNDAÇÃO: REDENÇÃO PELO SANGUE E PELO PODER
O Irmão Branham traça uma distinção vital e profunda que percorre todo o tecido das Escrituras: a salvação não é um evento estático, mas uma redenção integral que abrange o espírito, a alma e o corpo. Através da lente do Apocalipse, entendemos que o Plano de Deus não para em perdoar nossas ofensas, mas avança para restaurar a totalidade da herança humana. Essa base assenta em dois pilares fundamentais que o profeta traça desde o início da Bíblia: a base legal do Sangue e a manifestação dinâmica do Poder.
Redenção por Sangue
O Pagamento da Culpa (Gênesis e Êxodo)
Do Jardim do Éden, as Escrituras revelam que o pecado exige vida, afirmando que "sem derramamento de sangue não há remissão" (Hebreus 9:22). O irmão Branham nos lembra que este é o começo da nossa jornada. Após ser espiritualmente salvo, o crente deve entender que sua liberdade custou a vida de um substituto. Ele explica magistralmente que "a morte do cordeiro inocente deu vida ao crente culpado", um tipo perfeito que se realiza no Calvário, onde "a morte do Cristo inocente nos dá vida, os culpados." Esta é a essência da redenção pelo sangue: o Inocente tomando o lugar do culpado para que este possa começar sua jornada como Filho de Deus. É o cumprimento do que João 1:29 declara: "Eis o Cordeiro de Deus, que tira o pecado do mundo."
Redenção pelo Poder
A Libertação do Homem Natural
Uma vez que o crente aceita a morte de Cristo em seu lugar e está sob a proteção do Sangue, o inimigo da morte física não recua, mas persegue o povo de Deus, assim como Faraó e seu exército perseguiram Israel imediatamente após aplicarem o sangue em seus portões. O profeta aponta que Israel foi encurralado pelo deserto, pelas montanhas e pelo Mar Vermelho, mas foi lá que Deus manifestou Sua "redenção pelo poder". O irmão Branham ensina com autoridade, citamos do parágrafo, "Deus também tem redenção, por procuração. Assim como Ele tem redenção para a alma, Ele tem redenção para o corpo." Naquele momento crítico, o "grande Pilar de Fogo sobrenatural surgiu de Israel, veio aqui e ficou entre eles e a morte." Essa Intervenção Divina foi uma rota de fuga da morte física, demonstrando que Deus tem poder para redimir não apenas a alma do pecado, mas também o corpo da destruição.
O Tipo Bíblico e a Aplicação para a Igreja Atual
O que Deus fez naturalmente com Israel, Ele está se manifestando hoje no espiritual e no físico com Sua Igreja. O irmão Branham traça um paralelo direto com nossa experiência atual: "Para todo filho renascido de Deus o Crente, quando a morte chega roubando à porta, prematuramente, o Anjo de Deus está entre você e a doença." Esta é a vitória total que nos foi prometida. Não somos impotentes diante do câncer ou das aflições. o mesmo Pilar de Fogo que protegeu Israel está hoje entre o crente e sua doença, onde a Palavra de Deus nos dá a promessa que diz: "Aquele que cura todas as suas doenças" (Salmo 103:3). A Igreja hoje deve aceitar tanto o Sangue para sua salvação quanto o Poder para sua cura física, avançando para a Terra Prometida com a convicção de que Cristo pagou o preço inteiro. Como diz a mensagem: "Redenção pelo poder! ... para o homem natural e o homem espiritual", garantindo que temos certeza de conhecer Cristo não apenas em Sua morte, mas também no poder de Sua Ressurreição.
A ROCHA FERIDA: FONTE DA VIDA ETERNA
Irmãos, chegamos agora ao coração pulsante desta mensagem. O irmão Branham nos transporta para o deserto, especificamente para Números 20:7-8, onde Deus dá a Moisés uma instrução precisa: "Pega na vara... e falem com a rocha diante de seus olhos; e ela dará água para ela."
Há um mistério tremendo aqui. O profeta aponta um detalhe gramatical que muda todo o quadro: Deus disse que a rocha daria "A Sua" água. Não era água qualquer; era a própria Vida de Deus surgindo para um povo que estava morrendo.
A Magnitude do Milagre:
Um rio, não um gotejamento
A religião frequentemente pinta os milagres de Deus como coisas pequenas ou limitadas. O irmão Branham conta como viu uma pintura em um museu onde a pedra só dava um respingo de água da espessura de uma agulha de tricô. Mas ele, com a mente matemática de Deus, nos corrige: Havia dois milhões de pessoas mais animais. Para saciar essa sede, "cerca de quarenta mil galões por minuto" eram necessários. Aleluia! Deus não nos dá "um pingo" de religião para lamber os lábios aos domingos de manhã; Ele abre uma inundação de Vida, "muitas águas", o suficiente para que possamos beber à vontade.
O Traço das Escrituras:
Mel na Rocha (Davi e os Salmos)
Seguindo a linha bíblica, o Irmão Branham conecta esse evento ao Salmo 81:16, onde fala de se contentar com "mel da rocha". Aqui o profeta nos dá uma joia de sua experiência como pastor de ovelhas. Ele explica que pastores antigos carregavam uma alforja com mel. Quando uma ovelha estava doente, o pastor colocava mel em um calcário. A ovelha adorava mel e, ao lambê-lo, também ingeria o calcário da rocha, que tinha propriedades curativas para o animal. O irmão Branham aplica isso magistralmente a nós hoje: "Temos uma bolsa cheia de mel aqui esta noite, e vamos colocá-la na Rocha, Cristo Jesus. E quando a ovelha doente lamber, você certamente vai ser curado."
Realização no Novo Testamento:
João e Hebreus
Aquela Rocha no deserto não era uma simples pedra; Paulo nos revela em 1 Coríntios 10:4 que "a rocha era Cristo." O irmão Branham remonta isso a João 3:16, mostrando que, assim como a rocha foi atingida para salvar os que pereceram, "o Filho de Deus ferido tomou seu lugar; água, o Espírito saiu!" E para selar essa verdade, ele nos leva a Hebreus 13:8: "Jesus Cristo é o mesmo ontem, e hoje, e para sempre." Se aquele Peña se curou e salvou lá, o mesmo Peña está aqui hoje. O profeta declara com autoridade: "Aquela mesma Rocha que estava no deserto está aqui hoje. A mesma Pedra que foi cortada da montanha, não com as mãos."
A Grande Revelação: Não para Bater, Mas para Conversar
Aqui está a chave para a vitória do crente hoje. Na primeira vez (em Êxodo 17), Deus ordenou que a pedra fosse espancada, o que simbolizou Cristo sendo ferido e crucificado por nossos pecados. Mas em Números 20, Deus disse: "Fale com a rocha." O irmão Branham enfatiza que Cristo já morreu uma vez; Não precisamos crucificá-lo de novo. Não precisamos "bater" nele com dúvidas ou repetições vãs.
"Não precisamos mais vencê-lo; apenas converse com Ele. Em termos amigáveis, fale com Ele." O profeta nos dá exemplos bíblicos daqueles que falaram à Rocha e receberam: Agar (Gênesis 21): Em seu desespero, ela falou com a Rocha e encontrou um poço de água. A Mulher Samaritana (João 4): Ela falou com a Rocha no poço de Jacó e recebeu Água da Vida. Bartimeu Cego (Marcos 10): Apesar de os religiosos lhe terem dito para ficar quieto, ele falou com a Peña e recuperou a visão.
Amigo e irmão ouvinte, a mensagem é clara e urgente. Se você tem uma necessidade, se está "perecendo" em sua própria natureza selvagem, não precisa fazer trabalhos complicados. A Instrução Divina em vigor hoje é: Fale com a Rocha. O Irmão Branham conclui esta seção com um convite poderoso: "Se você precisa de salvação, esta noite, fale com a Rocha. Ele dará Sua água... Se você é um descontrolado... falar com a Peña... Se você estiver doente... fale com a Rocha, e Ela lhe dará água." Essa é a Fonte da Vida Eterna: acessível, abundante e disposta a responder à voz da fé.
MANÁ E A GOMA DOURADA: O ALIMENTO DO SACERDÓCIO
Amigos e Irmãos, o Irmão Branham agora nos traz a uma das revelações mais doces e profundas deste sermão. Ele pega a história do maná no deserto e a conecta diretamente à nossa experiência do Batismo do Espírito Santo. Não é só história; é uma sombra profética do que Deus reserva para Sua Igreja.
O Pão do Céu: Tipo do Espírito Santo
O profeta nos lembra que o maná natural caiu ao longo da jornada de Israel, nunca cessou até que eles entraram na Terra Prometida. Esse é um "tipo perfeito de Pentecostes em nós."
O Pão Espiritual: Assim como eles comiam "pão dos anjos" para sustentar seu corpo físico, nós nos alimentamos do Pão Espiritual. O próprio Senhor Jesus declarou em João 6:51: "Eu sou o pão vivo que desceu do céu."
O Sabor: O irmão Branham observa que a maná tinha gosto de "mel". Ele diz: "Você já tentou isso? Isso também é gostoso. Ele disse: 'Prove e veja, o Senhor é bom.'" O Espírito Santo traz uma doçura à alma que nada neste mundo pode igualar.
O Gomer de Ouro: A Prova do Original
Aqui vem um ensinamento fundamental baseado em Êxodo 16:32-33. Deus ordenou a Moisés que dissesse a Arão para pegar um "gomer" (uma medida) cheio do maná original que caiu no primeiro dia e mantê-lo diante do Testemunho para as gerações futuras.
O Propósito: Por que fazer isso? Assim, quando um homem fosse ordenado sacerdote anos depois, teria o direito de entrar no Santo dos Santos e provar um pedaço do maná original.
A Aplicação: Irmão Branham explica: "Não algo inventado, algo feito pelo homem que se assemelhasse a isso. Mas eles iam ter um pouco do original." Deus não queria que os padres se baseassem em teorias sobre o sabor do maná; Ele queria que eles tivessem a experiência real.
Nossa Herança:
O Sacerdócio Real
Quem são os padres hoje? O irmão Branham cita 1 Pedro 2:9: "Vós sois um sacerdócio real, uma nação santa." Portanto, todo crente nascido de novo tem o Direito Divino de receber, não uma imitação histórica, mas o mesmo Espírito Santo que caiu no princípio. "Então todo homem que se arrepende e é batizado em nome de Jesus Cristo ... Ele não recebe algo que pareça o primeiro mana... mas recebe um coração cheio do mesmo Espírito Santo."
Pentecostes: A Gloriosa Realização
O "maná" da Igreja começou a cair no Dia de Pentecostes (Atos 2). O irmão Branham descreve como os 120 esperavam pela promessa e receberam o "Vinho Novo" do céu.
As Evidências
Eles agiam como "bêbados" espirituais, cheios de alegria e sem medo do que as pessoas diriam. Até a Virgem Maria estava lá, e o profeta nos lembra: "A mãe de Jesus Cristo teve que subir lá e ser incluída naquele grupo... tão embriagados pelo Espírito."
Sem imitações
O mundo religioso oferece substitutos: entrar em uma igreja, assinar uma carta, cerimônias frias. Mas o verdadeiro crente busca o Gomer de Ouro, a experiência genuína de Atos 2:4.
Universalidade da Promessa
Para aqueles que pensam que essa experiência foi apenas para os apóstolos, o Irmão Branham permanece firme em Atos 2:39: "Pois para vós é a promessa, e para os vossos filhos, e para os que estão longe; pois tantos quantos o Senhor nosso Deus chamar." Ele afirma com certeza: "O mesmo Espírito Santo que caiu ali, cai agora... É o nosso pão." "Eu tenho; o assunto concluiu... Se você. Ele quer, pode ficar com ele também."
Irmãos, não se contentem com as cascas da religião. Vocês são sacerdotes do Deus Mais Alto e têm direito ao Mana Original. O Gomer de Oro é aberto; o Espírito Santo está disponível hoje com o mesmo poder, a mesma gentileza e a mesma vida que teve há dois mil anos. Vá comer dele!
O "ARMÁRIO DE REMÉDIOS" DE DEUS: JEOVÁ-RAPA
Amigos e Irmãos, nesta seção o Irmão Branham usa uma de suas ilustrações mais gráficas e comoventes. Com sua característica simplicidade, ele nos convida a usar a imaginação santificada para visualizar o profeta Moisés, não apenas como libertador, mas como o "médico" responsável por uma vasta congregação em meio a um deserto hostil.
O Desafio do "Doutor" Moses
Imagine a cena: Moisés liderava mais de dois milhões de pessoas. Entre eles estavam idosos, crianças, mulheres grávidas e bebês que nasciam aos milhares. Falando humanamente, foi um pesadelo para a saúde. O irmão Branham, com um toque de humor e profundidade, diz: "Gostaria de dar uma olhada no seu armário de remédios, não gostaria? Gostaria de ver o que o Dr. Moises tinha no armário de remédios."
A Receita Única: A Palavra Falada
Quando abrimos aquele imaginário "armário de remédios", não encontramos pomadas egípcias nem remédios humanos. O irmão Branham revela que Moisés tinha apenas uma receita para tudo: Êxodo 15:26. "Eu tinha uma receita: 'Eu sou Jeová, seu curandeiro.' Caso concluído. Amém." O profeta dramatiza a situação perguntando o que Moisés faria se alguém quebrasse uma perna ou se um bebê tivesse cólica. A resposta era sempre a mesma promessa divina: "Se você obedecer à Minha voz... Não vou te enviar nenhuma dessas doenças... pois eu sou o Senhor seu curador." Para o Irmão Branham, a lição é clara: "Isso já basta... Era tudo que ele precisava."
Sem Doentes: O Resultado Sobrenatural
Esse "remédio" funcionou? As Escrituras e o profeta testemunham que sim. Quando deixaram o deserto, após 40 anos de viagens, "não havia uma única pessoa doente entre eles." Isso confirma o que diz o Salmo 105:37: "Ele os trouxe com prata e ouro; e não havia doentes em suas tribos." Que contraste com nossas igrejas hoje, cheias de enfermidades! O irmão Branham nos desafia a confiar nesse mesmo Grande Médico que é superior aos "médicos vangloriosos do Egito."
Preservação Sobrenatural
Mas o poder de Deus não se limitava à saúde física; estendia-se às suas roupas. O irmão Branham aponta para um milagre muitas vezes negligenciado baseado em Deuteronômio 29:5: "O que você derramou sobre aquelas pessoas, para que nem suas roupas fossem usadas? Seus sapatos não se desgastaram quando ele andou sobre aquelas pedras." Quem já caminhou por terrenos difíceis sabe que os tênis acabam rápido. No entanto, o profeta comenta: "Eles não desgastaram um pingo de couro deles em quarenta anos."
Irmãos, se Deus conseguiu manter dois milhões de pessoas saudáveis e preservar seus sapatos por 40 anos sob uma aliança inferior, quanto mais Ele fará por nós sob a Nova Aliança? O irmão Branham nos lembra que temos "seiscentas e mais promessas definitivas de Cura Divina apenas no Novo Testamento." Não precisamos de um kit de primeiros socorros cheio de dúvidas; precisamos da receita de Jeová-Rafa. Esse remédio nunca falha!
TRAÇANDO A VERDADE DO GÊNESIS AO APOCALIPSE
Amigos, o que torna essa mensagem tão poderosa é que ela não é uma "opinião isolada" ou uma teoria denominacional. O irmão Branham pega o fio escarlate da redenção e o estende do primeiro ao último livro da Bíblia, demonstrando uma cadeia ininterrupta de revelação.
Gênesis: A Tipologia do Substituto
Tudo começa do começo. O irmão Branham nos leva à própria base da fé: "A morte do cordeiro inocente deu vida ao crente culpado." Isso nos leva de volta a Gênesis 3:21 e Gênesis 22, onde Deus fornece um substituto. O profeta declara: "Não é um cara perfeito agora? A morte dos inocentes, garantindo a vida dos culpados." Sem essa base em Gênesis, nenhuma redenção é possível.
Êxodo: Sangue e Fogo
Avançando na história, vemos a redenção em ação. No "Egito" (o mundo), o sangue é aplicado. Mas no deserto, o Poder aparece. O irmão Branham ilustra como o Pilar de Fogo (o Pilar de Fogo) ficou entre Israel e o exército do Faraó. "O grande Pilar de Fogo sobrenatural surgiu de Israel, veio aqui e ficou entre eles e a morte." Isso se cumpriu em Êxodo 13:21 e 14:19. É a garantia de que Deus não só perdoa, mas protege sobrenaturalmente.
John: O Pão e a Água da Vida
Nos Evangelhos, os tipos se tornam uma Pessoa. O Senhor Jesus se levanta em João 6:35 e se declara o cumprimento do maná. O irmão Branham cita o Senhor dizendo: "Eu sou o Pão da Vida que vem de Deus, do Céu. Se alguém comer este Pão, nunca morrerá." Não é mais o pão temporário que apodrece; é a Vida Eterna. E quanto à Rocha, Ele é a fonte de João 7:37, de onde correm rios de água viva.
Atos: O Novo Vinho da Alegria
O livro de Atos é a experiência experiencial dessa redenção. O Irmão Branham conecta a alegria de Israel ao cruzar o Mar Vermelho com a alegria dos 120 no Salão Superior. Ele diz que estavam "cheios de vinho novo." Citando Atos 2:13-15, ele nos mostra que esse "vinho" do Espírito faz o crente perder sua formalidade e medo. "O Espírito de Deus te embriaga tanto, que esquece todos os seus inimigos... Ele não liga para quem está por perto."
Revelação: A Celebração Final
Finalmente, o Irmão Branham nos leva ao livro do Apocalipse para nos mostrar o destino final dos redimidos. Em Apocalipse 15:2-3, vemos aqueles que alcançaram a vitória em pé sobre um mar de vidro misturado com fogo. E o que eles fazem? Eles cantam. O profeta faz a conexão perfeita: "Se eles fizeram isso lá... na sombra ali, de Moisés cantando no Espírito, então, no Apocalipse, aqueles que alcançaram a perfeita redenção do corpo, ficaram sobre o mar de vidro e cantaram novamente o cântico de Moisés."
Que imagem gloriosa, irmãos! Do cordeiro em Gênesis ao coro celestial no Apocalipse, a mensagem é a mesma: Deus redime, Deus cura, Deus preenche e Deus glorifica. O irmão Branham não inventou um novo evangelho. simplesmente tirou o pó da antiga Verdade que sempre esteve ali. Como ele mesmo disse: "Em Cristo, a Rocha sólida, eu estou; todos os outros terrenos são areia movediça."
CONCLUSÃO: A ALEGRIA DA REDENÇÃO
Amigos e Irmãos, para encerrar este banquete espiritual, vamos retornar à margem do Mar Vermelho. O irmão Branham pinta uma cena gloriosa para nós. Israel foi até a costa e olhou para trás. O que eles viram? Para seus antigos capataces mortos. O profeta faz uma aplicação direta em nossas vidas hoje: esses "supervisores" são câncer, cigarros, álcool e os hábitos que nos escravizaram. Ele diz: "Quando olharam para trás e viram todas aquelas coisas se contorcendo, indefesas e morrendo no mar... Moisés... cantou no Espírito!".
A Reação à Liberdade: Alegria Imparável!
Diante de tal liberdade, a reação não foi nem silêncio nem formalidade religiosa. Foi uma explosão de júbilo! Myriam, a profetisa, "pegou um pandeiro e correu pela margem... dançando no Espírito." E não só ela, "todas as filhas de Israel a seguiram." O irmão Branham nos alerta que o mundo "refinado" e as igrejas frias vão olhar para isso e dizer: "Fanatismo." Mas ele responde com autoridade: "Foi Deus. Certo!". Quando o Espírito Santo entra, traz liberdade e alegria.
O Vento Quente do Espírito
Usando uma bela ilustração de campo, o Irmão Branham compara o crente cheio de Espírito a um bezerro bem alimentado saindo do celeiro na primavera. Enquanto o bezerro desnutrido (o religioso legalista) observa, o que está cheio de Vida sente o "vento quente" e corre livre. "Quando aquele vento quente de primavera do Espírito Santo começar a chegar... Irmão, você está bem engordado com o Evangelho... Comece a pular e divirta-se."
O Convite Final: Converse com a Peña
Finalmente, irmão, a Peña chegou. Não é uma história antiga; é uma Realidade presente. O irmão Branham encerra sua mensagem lembrando que não importa se você tentou todas as denominações, se os médicos te abandonaram ou se você se sente indigno. A instrução para hoje é não bater, não é fazer penitência, é simplesmente falar. "Se precisar de salvação, hoje à noite, fale com a Peña. Ele dará Sua água... Se você é um descontrolado... falar com a Peña... Se você estiver aqui esta noite, e sem Cristo... falar com a Peña."
Não fique seco hoje. A Fonte de Água Viva está aberta. Apenas fale com Ele, e Ele dará a Sua água.
ORAÇÃO FINAL: FALANDO PARA A MULTIDÃO
Querido Pai celestial, nos aproximamos de Ti neste tempo sagrado, no precioso Nome do Teu Filho, o Senhor Jesus Cristo. Ouvimos Sua Voz através do Seu profeta, e nossos corações ardem ao saber que a redenção não é uma teoria distante, mas uma realidade viva e pulsante para nós hoje.
Senhor, reconhecemos que muitas vezes vagamos pelo deserto de nossas dúvidas e medos, procurando água em cisternas quebradas. Mas hoje, Seus filhos voltam nossos olhos para a Rocha das Eras. Entendemos, Padre, que você já foi ferido uma vez por nossas transgressões; Não precisamos mais te bater com nossa descrença. Hoje, com fé simples e coração arrependido, Falamos a Ti, ó Rocha Eterna.
Oramos a Ti, Senhor, para que esta 'Tua Água', essa inundação de Vida que brotou no deserto, flua agora mesmo através das ondas sonoras e para cada lar, cada quarto de hospital e cada coração solitário. Não queremos apenas algumas gotas de religião; queremos nos imergir no rio do Teu Espírito.
Pai, aplicamos Sua Redenção pelo Poder agora. Para quem está doente, abrimos o armário de remédios da Tua Palavra e tiramos a única receita que precisamos: 'Eu sou Jeová, seu curador.' Deixe o Mel da Rocha tocar cada corpo dolorido e deixe a doença fugir na presença do Seu Anjo.
Para aquele que tem fome espiritual, derrame o Mana Original. Não queremos substitutos humanos, Senhor; nos dê o Gono de Ouro, dê-nos o Batismo do genuíno Espírito Santo, aquele Vinho Novo que nos faz perder o medo e nos enche de uma alegria inefável.
Que, ao fecharmos os olhos, possamos nos ver em pé sobre a Rocha Sólida, vendo nossos inimigos — pecado, doença e tristeza — afogados no Mar do Teu Sangue. Coloque uma nova canção em nossas bocas, a canção dos redimidos.
Obrigado por você estar aqui. Obrigado por Vocês serem os mesmos ontem, hoje e para sempre. Em nome de Jesus Cristo, nosso Redentor, e nossa Rocha, oramos e acreditamos. Amém e Amém!
Que Deus continue a te abençoar profundamente, e até o próximo episódio do podcast "God's Spoken Word"!
Amém!
Hino:
"A CURA QUE AGUARDA REDENÇÃO"
Escrito por: Irmão Francisco Velázquez Cruz
(A)
No calor da batalha, meu corpo sente o mal,
dardos de angústia e doença, uma cerca terrena.
O inimigo ruge e busca meu espírito para quebrar,
com a mentira de que em Cristo não há poder para curar.
Mas minha fé está ancorada na Rocha, meu Escudo e meu Campeão,
O sangue dele clama minha vitória, a ferida dele é minha raiz.
(Refrão)
Guerra, oh guerra! contra toda doença,
em nome de Jesus Cristo, declaramos liberdade.
Embora esse corpo gema, esperando redenção,
A cura divina é nossa provisão.
Vitória, oh vitória! Cristo nos deu,
e nessa mesma autoridade, o jugo foi quebrado.
(B)
Este vaso de barro sofre, no mundo que caiu,
esperando pelo dia glorioso que Paul anunciou.
No dia em que o corruptível vestirá a imortalidade,
e toda a criação cessa de gemer e chorar.
Mas até que esse amanhecer chegue, não vivo em aflição,
pois o Espírito que habita em mim é vida e cura.
(Refrão)
Guerra, oh guerra! contra toda doença,
em nome de Jesus Cristo, declaramos liberdade.
Embora esse corpo gema, esperando redenção,
A cura divina é nossa provisão.
Vitória, oh vitória! Cristo nos deu,
e nessa mesma autoridade, o jugo foi quebrado.
(Ponte)
Ansiamos pelo som da trombeta final,
Quando, num piscar de olhos, tudo muda, celestial.
Chega de choro, chega de morte, não há mais doença, não há choro,
seremos como Ele é, nosso Amado Redentor.
Essa é nossa esperança, nossa recompensa firme!
(Refrão)
Guerra, oh guerra! contra toda doença,
em nome de Jesus Cristo, declaramos liberdade.
Embora esse corpo gema, esperando redenção,
A cura divina é nossa provisão.
Vitória, oh vitória! Cristo nos deu,
e nessa mesma autoridade, o jugo foi quebrado.
(Encerramento)
O jugo estava quebrado! A doença fugiu!
Em Cristo há vitória! Amém, amém, amém!
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